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USDA retira 29.628 libras de carne argentina que llegaron a Texas y Florida sin reinspección federal obligatoria

El Frigorífico Gorina elaboró el producto y Corte Argentino USA LLC lo distribuyó sin completar el control de importación exigido. El comisionado de agricultura de Texas calificó la omisión de «inaceptable» y exige una revisión de procedimientos.
Foto: lanacion.com.ar
jueves 13 de agosto de 2026

El Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS) del USDA detectó durante controles habituales que un cargamento de carne vacuna argentina ingresó al mercado de Texas y Florida sin cumplir la reinspección federal de importación obligatoria. El retiro abarca 29.628 libras —unos 13.439 kilogramos— de carne cruda deshuesada elaborada por Frigorífico Gorina SAIC e importada por Corte Argentino USA LLC, empresa con sede en Aventura, Florida.

Los productos fueron fabricados entre el 15 y el 20 de mayo y tienen fechas límite para consumir o congelar comprendidas entre el 15 y el 20 de septiembre. Se comercializaron en cajas de distintos pesos, identificadas con el establecimiento argentino «EST. N° OF. 2025» y la marca de expedición «26644-AA».

El FSIS señaló que hasta el momento no existen reportes confirmados de enfermedades o lesiones vinculadas al consumo de estos productos. La falla detectada es estrictamente procedimental: la mercadería fue distribuida antes de completar la etapa de reinspección previa a su ingreso al mercado minorista.

El comisionado de agricultura de Texas, Miller, pidió al USDA determinar en qué punto se produjo la omisión y qué medidas pueden evitar que se repita. «Casi 30.000 libras de carne argentina ingresaron al mercado estadounidense sin haber recibido la reinspección federal de importación requerida. Eso es inaceptable», afirmó en un comunicado. Miller también subrayó que los productores ganaderos locales deben cumplir con normas federales y estatales, por lo que una importación que omita esos controles genera condiciones desiguales de comercialización: «Eso no es una competencia justa», señaló.

Las autoridades instruyeron a los consumidores que tengan estos productos en sus refrigeradores o congeladores a no consumirlos, desecharlos o devolverlos al punto de compra. Se establecieron mecanismos para verificar el retiro efectivo de los puntos de venta.

«Es positivo que el USDA y el FSIS detectaran este fallo, pero los consumidores estadounidenses no deberían tener que preguntarse si la carne extranjera se les escapó de las manos», dijo Miller, quien además aconsejó a los tejanos «comprar productos estadounidenses» y conocer el origen de su carne.

El caso pone sobre la mesa una pregunta de fondo: si las cadenas de importación no garantizan el cumplimiento de cada eslabón del proceso de control, el costo lo absorben los consumidores y los productores locales que sí operan bajo escrutinio regulatorio. Capital busca reglas claras —y su aplicación pareja. Cuando un importador sortea un control que el ganadero texano no puede eludir, el mercado no falla: falla la supervisión del aparato estatal encargado de hacerla cumplir. La pregunta que el USDA debe responder no es solo cómo ocurrió, sino por qué el mecanismo de reinspección permitió que 13.000 kilogramos llegaran a las góndolas antes de que alguien lo advirtiera.

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