El sismo que sacudió a Pereira registró una magnitud de 7,4 y una profundidad de 96 km. El Servicio Geológico Colombiano lo calificó como el más fuerte desde 1979. El golpe sobre el tejido productivo fue inmediato: cerca del 70% del comercio presenta algún tipo de afectación. Alrededor del 34% de los establecimientos permanece completamente cerrado.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Gómez Amín, viajó a Pereira para recorrer el centro de la ciudad. Lo acompañaron los presidentes de Fenalco, Acopi y Confecámaras. Juntos visitaron establecimientos dañados y escucharon a comerciantes y empleados. El objetivo fue levantar un censo preliminar de los negocios afectados.
«Estamos escuchando y construyendo desde el territorio las soluciones que necesitan para volver a abrir sus puertas», afirmó Gómez Amín. El ministro subrayó que actúa por instrucción directa del presidente Abelardo de la Espriella.
El Gobierno anunció un Plan de Reconstrucción y Reactivación Económica. Será el propio De la Espriella quien presente los detalles en los próximos días. Hasta ahora no se ha informado una cifra definitiva de negocios afectados ni el monto de los recursos destinados. El plan contemplará medidas, alivios e instrumentos para comerciantes y microempresarios.
Fenalco advirtió que el acompañamiento no debe limitarse a Pereira. Su presidente, Cabal, señaló que las comunidades del Valle del Cauca, el Eje Cafetero y Chocó también necesitan respaldo. «Esta solidaridad y este trabajo conjunto tienen que llegar a todos los territorios que hoy necesitan apoyo», afirmó.
Detrás de cada negocio cerrado hay trabajadores, proveedores y familias con ingresos en riesgo. Ese es el argumento central del Gobierno para actuar con rapidez. La información del censo orientará la focalización de las ayudas según el nivel de daño de cada establecimiento.
La respuesta articulada entre el Gobierno y los gremios privados es, en sí misma, una señal positiva. Capital busca reglas claras, y en una emergencia, la velocidad de la respuesta institucional determina cuántos negocios sobreviven. El plan aún no tiene cifras ni plazos concretos. Eso es un riesgo real: cada día de incertidumbre es un día más de caja quemada para el microempresario. El mercado ya votó: el 34% de los establecimientos cerrados no puede esperar diagnósticos indefinidos. La libre empresa se reconstruye con liquidez rápida y burocracia mínima, no con anuncios sin monto.



