El terremoto registrado el 10 de agosto en Colombia, con magnitud de 7,4 y profundidad de 96 km, dejó afectaciones severas en el sistema eléctrico de cuatro regiones del país. A las 8:00 a. m. del 11 de agosto —24 horas después del evento— el Eje Cafetero y Chocó mantenían aún cerca del 20% de su demanda eléctrica sin atender.
XM, operador del Sistema Interconectado Nacional y administrador del Mercado de Energía Mayorista, reportó los avances región por región. En Caldas, Quindío y Risaralda, la afectación inicial alcanzó el 82% de la demanda; a las 8:00 a. m. del lunes había caído al 20%. En Valle del Cauca, el impacto inicial fue del 70% y se redujo al 18,5%. En Cauca y Nariño, la afectación bajó del 44% inicial al 5%. Chocó fue el caso más crítico: registró una afectación inicial del 100% y a la misma hora aún permanecía cerca del 20%.
El primer reporte de XM mostró un promedio de afectación en la atención de la demanda cercano al 74%. A las siete y media de la noche del lunes, ese promedio había descendido a alrededor del 30%, según La República.
La Empresa de Energía de Pereira informó que, tras una jornada ininterrumpida de trabajo, a las 9:00 p. m. del lunes se había logrado restablecer el suministro en aproximadamente el 75% de la ciudad. Sectores como el Centro, Villa Verde, Samaria y Pinares permanecían sin servicio por disposición técnica.
XM atribuyó la recuperación al «trabajo articulado de los agentes del sector y demás actores» y señaló que el proceso depende del ingreso progresivo al sistema de subestaciones, redes y demás infraestructura dañada. La entidad no entregó un plazo específico para el restablecimiento completo en ninguna de las regiones afectadas.
El operador indicó que las labores se desarrollan de manera coordinada con el Ministerio de Minas y Energía, los agentes del sector y la institucionalidad sectorial.
Los números hablan solos: en menos de 24 horas, el sistema eléctrico colombiano recuperó la mayor parte de la demanda afectada, lo que refleja la capacidad técnica del sector privado y los operadores de red cuando actúan sin fricciones. El dato que debe preocupar es Chocó: un departamento que ya arrastraba déficits históricos de infraestructura energética y que fue el único en registrar afectación inicial del 100%. La ausencia de un plazo de recuperación total no es un detalle menor —es la señal de que la fragilidad estructural de esa región precede al sismo y no se resuelve con coordinación interinstitucional de emergencia. Capital e inversión en infraestructura resiliente son la única respuesta de fondo.



