El terremoto de magnitud 7.4 registrado el 10 de agosto golpeó con fuerza el occidente y el Eje Cafetero de Colombia. El Puesto de Mando Unificado (PMU) reportó 111 muertos en Risaralda, Valle, Chocó, Manizales y otras zonas, según El Colombiano.
Infraestructura vial bajo presión
Al menos 13 puntos de los corredores viales de Quindío, Caldas, Valle del Cauca y Risaralda registraron afectaciones por deslizamientos, caída de material vegetal y daños parciales o totales en las calzadas, según el Invías. En Valle del Cauca, la Ruta 1901 Cali–Loboguerrero, en Dagua, sufrió un deslizamiento con afectación total. En Risaralda, el corredor Santa Cecilia–Asia, en Pueblo Rico, permanecía en atención por una situación similar.
Aeropuertos evacuados y vuelos suspendidos
Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago, Buenaventura y Cali registraron novedades y suspensiones temporales de operaciones. El Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira presentó daños en sectores de su infraestructura y fue evacuado; la Aeronáutica Civil mantuvo suspendidas las operaciones comerciales para adelantar inspecciones de seguridad. Avianca, Latam y Wingo anunciaron medidas de flexibilidad para los pasajeros afectados.
Energía eléctrica: caídas de hasta el 82%
El Ministerio de Minas y Energía informó una reducción preliminar del 18% en la demanda eléctrica nacional. Según XM, el impacto inicial alcanzó el 70% en Valle del Cauca, el 82% en Cauca-Nariño y el 44% en Quindío-Risaralda. Posteriormente, esos niveles descendieron a 46% en Valle del Cauca, 42% en Cauca, Quindío y Risaralda, y 13% en Chocó. En Chocó, Quibdó y otros 16 municipios atendidos por DISPAC permanecían sin electricidad. No se reportaron daños relevantes en plantas de generación térmica ni en infraestructura de transmisión.
Telecomunicaciones intermitentes
Tigo y Claro reportaron intermitencias en sus servicios. Tigo atribuyó las afectaciones a cortes de energía, daños en parte de su infraestructura y revisiones preventivas. Claro señaló problemas en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas, relacionados además con la alta demanda de tráfico. Ambas compañías indicaron que sus equipos técnicos mantienen monitoreo permanente.
Lectura editorial
Un sismo no elige a quién golpea, pero sí revela qué tan preparada está una economía para absorber el choque. La parálisis simultánea de aeropuertos, vías y redes eléctricas en el Eje Cafetero —una de las zonas de mayor actividad agroindustrial y turística del país— traduce el desastre natural en pérdida directa de flujo económico: cadenas de suministro cortadas, comercio detenido e inversión en pausa.
Lo que el mercado necesita ahora es certeza: plazos claros de reapertura vial, protocolos transparentes de habilitación aeroportuaria y un Estado que priorice la reconstrucción de infraestructura productiva sobre el anuncio político. Capital busca reglas claras; en una región ya castigada por la incertidumbre regulatoria del gobierno Petro, la velocidad y la eficiencia de la respuesta determinarán cuánto tarda la inversión en regresar.



