Los números llegaron del INEGI y no dejan lugar a dudas: Sinaloa registró en abril un crecimiento anual de 10.4% en actividad industrial, según el Indicador Mensual de Actividad Industrial por Entidad Federativa del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El dato coloca al estado en el sexto lugar nacional entre las entidades con mayor expansión industrial. La distancia respecto al promedio del país es notable: el crecimiento sinaloense supera en ocho puntos porcentuales el 2.4% registrado a nivel nacional.
En términos mensuales, la actividad industrial de Sinaloa también avanzó: creció 5.2% en abril frente a marzo, lo que sugiere que el impulso no es un fenómeno aislado sino una tendencia con continuidad.
La gobernadora interina Yeraldine Bonilla celebró los resultados y los enmarcó como una señal de capacidad productiva. «Que Sinaloa crezca 10.4 por ciento en su actividad industrial, muy por encima del promedio nacional, es una señal positiva de la capacidad productiva de nuestro estado», declaró Bonilla, quien añadió que los resultados «comprometen a seguir trabajando para generar condiciones de confianza, impulsar la inversión y traducir el crecimiento económico en más oportunidades, empleo y bienestar para las familias sinaloenses».
El Indicador Mensual de Actividad Industrial por Entidad Federativa es la herramienta oficial del INEGI para dar seguimiento al comportamiento de las actividades industriales en cada estado.
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El mercado ya votó: cuando un estado crece cuatro veces por encima del promedio nacional, algo está funcionando en la ecuación de costos, infraestructura o certeza jurídica. El dato de Sinaloa es relevante precisamente porque llega en un contexto de inseguridad que ha pesado sobre la percepción del estado ante los ojos del capital privado.
La pregunta que el dato no responde —y que los inversionistas sí se hacen— es si el crecimiento industrial refleja una base productiva sólida y sostenible o un rebote estadístico puntual. Capital busca reglas claras, y Sinaloa tendrá que demostrar que las condiciones que generaron este 10.4% pueden replicarse trimestre a trimestre. Un solo dato es una promesa; la consistencia es la que convierte esa promesa en flujo de inversión real.



