El mercado ya votó. Semanas después de que el Congreso despachara la megarreforma tributaria y ampliara el subsidio a la tasa hipotecaria, las principales inmobiliarias chilenas anuncian nuevos proyectos y aceleran decisiones de inversión que llevaban meses congeladas.
Las medidas concretas
El paquete aprobado incluye tres palancas simultáneas. Primero, un nuevo régimen para el DFL2 y una exención transitoria del IVA a viviendas nuevas por 12 meses, orientada a reducir precios y movilizar un stock de cerca de 100.000 unidades disponibles. Segundo, la ampliación del subsidio a la tasa para créditos hipotecarios —iniciativa de la administración Kast—, que agrega 30.000 cupos e incorpora un nuevo segmento de viviendas de entre 4.000 UF y 6.000 UF. Tercero, la propuesta de modernización de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (Oguc) ingresó a su último trámite ante la Contraloría; entre sus cambios figura el aumento del coeficiente de constructibilidad y la reducción de la densidad bruta de 4 a 2,8 personas por unidad.
El sector responde
Alfredo Echavarría, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, describe un «efecto automático»: con 170.000 permisos aprobados a nivel nacional y proyectos listos para partir, el mercado debería alcanzar el umbral de 80.000 unidades en stock —nivel que históricamente activa nuevos inicios— «bastante luego», según sus palabras.
Moller & Pérez-Cotapos es la empresa más concreta: su gerente general, Marcos Retamal, confirma el inicio de construcción de ocho proyectos en el segundo semestre en Providencia, Las Condes, Lo Barnechea, Talagante, Rancagua, Melipilla, Talca y Chillán. «Hoy tenemos un marco de mayor certidumbre que nos permite retomar decisiones de inversión que veníamos evaluando con moderación», afirma.
Echeverría Izquierdo Soluciones Habitacionales también evalúa nuevos proyectos para el segundo semestre. Su CEO, Sebastián Echeverría, lo explica con precisión financiera: «Con las reglas ya definidas, el rango se estrecha y la decisión se puede tomar». Un desarrollo en altura toma cerca de dos años entre inicio de obra y entrega, lo que significa que lo que se inicie ahora será oferta terminada en 2028-2029.
El Grupo Imagina, por su parte, prepara ventas en blanco para la segunda mitad del año, aunque su directora ejecutiva, Carolina Büchi, advierte que el inicio de obras «seguirá siendo una decisión que estaremos evaluando» y que los efectos más visibles en nuevos inicios probablemente se vean hacia el segundo semestre de 2027. Ingevec, que ya lanzó más de 13 proyectos en el año, mantiene cautela similar y proyecta una recuperación gradual con mayor claridad hacia 2027.
Lectura editorial
Lo que ocurre en el mercado inmobiliario chileno es una demostración clásica de cómo la certeza normativa desbloquea capital privado sin necesidad de gasto público adicional. No fue un subsidio masivo ni un banco estatal de vivienda lo que movió las fichas: fue la eliminación de ambigüedad regulatoria y una reducción temporal de carga tributaria. Capital busca reglas claras.
El contraste es elocuente: años de parálisis acumularon 100.000 unidades sin comprador y 170.000 permisos sin obra. Bastaron semanas de señales legislativas concretas para que el sector privado comenzara a comprometer inversión. La pregunta que queda abierta es si la modernización de la Oguc —todavía en Contraloría— llegará a tiempo para que la oferta de suelo acompañe la demanda que las medidas de corto plazo están despertando.



