Los números llegaron primero: Nvidia cayó 2,4% el lunes hasta cerca de 218 dólares por acción, borrando 130.000 millones de dólares de capitalización de mercado en una sola jornada. El detonante fue un reporte del Financial Times que señala que la compañía negocia con Apollo Global, Blackstone, BlackRock, Brookfield Asset Management, Goldman Sachs y KKR un paquete de financiamiento de infraestructura de inteligencia artificial por 500.000 millones de dólares.
El FT citó a seis personas familiarizadas con el asunto, sin identificarlas. Según el reporte, Nvidia suele respaldar financieramente a sus socios para que levanten deuda, lo que a su vez acelera la compra de chips y engrosa los ingresos de la compañía. Apollo y Blackstone ya han utilizado ese mecanismo para fondear gasto de infraestructura de firmas como Anthropic.
La reacción del mercado no fue un voto de confianza. La acción llegó a caer 3% alrededor de las 12:30 p.m. EDT antes de recuperar terreno parcialmente. El movimiento contrasta con el rally de 5,6% acumulado en los cinco días previos de negociación.
El analista Mike Coop, de Morningstar, advirtió la semana pasada que la concentración de la IA en tecnología, servicios de comunicación y utilities le recuerda «bastante a 1999», y subrayó que «la pregunta sobre diversificación necesita tomarse en serio».
El tropiezo de Nvidia tuvo un efecto colateral en la tabla de los más ricos: el cofundador de Oracle, Ellison, superó al CEO de Nvidia, Huang, como séptima persona más acaudalada del mundo. La fortuna estimada de Ellison alcanzó 192.000 millones de dólares en la tarde, mientras la de Huang cayó a 188.600 millones, según datos recogidos por Forbes.
Los fundamentales de Nvidia siguen siendo sólidos. La compañía reportó 81.600 millones de dólares en ingresos en su primer trimestre fiscal —un alza de aproximadamente 85% interanual— y una utilidad neta de 58.300 millones. La acción acumula una ganancia de 17% desde el inicio del año. El 26 de agosto presentará resultados del segundo trimestre, fecha que el mercado usará para calibrar si la demanda de chips justifica el boom de infraestructura que protagonizan Nvidia, Intel y CoreWeave.
Lectura editorial. El mercado ya votó: cuando el riesgo concentrado se hace visible, el capital exige prima. Un paquete de 500.000 millones canalizado a través de media docena de gestoras de activos con Nvidia como eje no es diversificación; es una apuesta estructural a que la demanda de cómputo no cede. Si los resultados del 26 de agosto confirman el ritmo de crecimiento, la corrección de hoy lucirá como ruido. Si la demanda decepciona, la advertencia de Coop sobre 1999 ganará audiencia. Capital busca reglas claras, y en este caso la regla más importante es simple: el flujo de caja tiene que justificar la infraestructura, no al revés.



