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Arauco avanza al 75% en planta de US$4.600 millones mientras cierran 2 millones de toneladas de capacidad en el Hemisferio Norte

El CEO Infante advierte que los precios de la celulosa están en mínimos reales de 25 años, pero asegura que Arauco tiene costos competitivos para sobrevivir el ciclo. Capital bien administrado encuentra ventaja donde otros cierran.
Foto: latercera.com
sábado 22 de agosto de 2026

Arauco, la mayor empresa del holding Empresas Copec, lleva un 75% de avance en la construcción de Sucuriú, su planta de celulosa en el estado de Mato Grosso do Sul, Brasil. La inversión total asciende a US$4.600 millones y añadirá 3,5 millones de toneladas a la producción actual de 5 millones. Con eso, la compañía controlada por el grupo Angelini se posicionará como la segunda productora mundial, solo detrás de la brasileña Suzano, que produce 12 millones de toneladas.

«Esperamos en septiembre u octubre del próximo año tener el primer fardo de celulosa», señaló Cristián Infante, CEO de Arauco desde 2011, en entrevista con La Tercera Pulso.

El financiamiento ya está estructurado en tres tramos: un préstamo de US$2.200 millones del BID, la CFI y la agencia de crédito finlandesa Finnvera; un aporte de capital de Empresas Copec de US$1.200 millones; y flujos propios de la operación.

El ciclo más duro en 25 años

La apuesta llega en un momento de precios históricamente bajos. «Hemos tenido los precios más bajos, en términos reales, de los últimos 25 años», reconoció Infante. El origen del problema está en China: los permisos para construcciones nuevas en el gigante asiático han caído persistentemente y hoy representan el 25% de lo que eran hace seis años. El derrumbe inmobiliario dejó 65 millones de metros cúbicos de madera sin destino, lo que impulsó a China a levantar plantas propias de celulosa. El resultado: sobrecapacidad en papel, plantas operando al 60% de su capacidad y precios deprimidos en toda la cadena.

La presión ya expulsó competidores. «Han cerrado muchas plantas en el Hemisferio Norte. En los últimos dos años cerraron más de 2 millones de toneladas de capacidad de producción», detalló Infante, citando casos en Canadá y Finlandia. Arauco, en cambio, tiene toda su producción vendida. «Somos de los que tenemos los costos más competitivos del mundo», afirmó.

La ventaja competitiva descansa en la biología: la tasa de crecimiento del eucalipto en Brasil y norte de Argentina puede alcanzar cerca de 100 metros cúbicos por hectárea por año, frente a 40 m³/há en Chile. Arauco ya tiene 250.000 hectáreas plantadas en Brasil y apunta a 400.000 para operar Sucuriú a plena capacidad.

Chile: hectáreas perdidas y un instrumento pendiente

Mientras la gran apuesta se juega en Brasil, el frente chileno muestra deterioro. El país pasó de 2,5 millones de hectáreas de plantaciones forestales hace una década a 1,9 millones hoy. Los bosques, que tardan 20 años en crecer, se talan y no se replantán. Infante atribuyó parte de la recuperación en seguridad al trabajo reciente, pero advirtió que sin un instrumento de fomento equivalente al decreto ley 701 —«que lamentablemente tiene mala prensa»— los pequeños y medianos forestadores no volverán a plantar. Según Infante, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, «lo ha dicho explícitamente: que el gobierno está trabajando en una herramienta que permite efectivamente incentivar la forestación».

Lectura editorial

Los números de Arauco ilustran una verdad que el mercado ya votó: cuando una empresa opera con costos reales y sin subsidios artificiales, puede atravesar el peor ciclo de precios en un cuarto de siglo y salir fortalecida. El cierre de más de 2 millones de toneladas de capacidad en el Hemisferio Norte no es una tragedia industrial; es la depuración natural que premia la eficiencia y castiga la dependencia del Estado.

El caso chileno, en cambio, es una advertencia. La pérdida de 600.000 hectáreas forestales en una década no se recupera con retórica: requiere reglas claras, incentivos a la inversión privada y certeza jurídica para el pequeño propietario. Capital busca reglas claras, y hoy ese capital está fluyendo hacia Brasil.

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