El juicio arrancó este martes en el tribunal federal de Oakland. Los abogados de Meta rechazaron las acusaciones de 29 estados que sostienen que la compañía buscó deliberadamente crear adicción en niños y adolescentes mediante Facebook e Instagram.
El abogado de la empresa, Schmidt, pidió al jurado «mantener la mente abierta». Defendió los esfuerzos de Meta para bloquear cuentas de menores de 13 años. En los últimos tres meses, la empresa eliminó 600.000 cuentas de usuarios no permitidos.
También citó una encuesta interna. Según esos datos, el 20% de los adolescentes asegura sentirse peor cuando usa Instagram. Schmidt presentó ese número como evidencia del compromiso de la compañía con el bienestar de sus usuarios.
La contraparte fue directa. La fiscal general adjunta de California, O'Neill, afirmó que Meta «ocultó la verdad». Según su alegato, la empresa eligió repetidamente los beneficios económicos por encima de la seguridad de los menores.
El testimonio más incómodo llegó desde adentro. Bejar, exempleado de Meta, declaró que alertó a altos funcionarios sobre «los daños que sufrían las personas debido a la forma en que se había diseñado» Instagram. Agregó que esos daños eran evitables.
El fiscal general Bonta precisó los objetivos de la demanda. Los estados buscan modificar las prácticas empresariales de Meta. Entre ellas, que la compañía deje de «mentir y engañar al público» y que elimine funciones que propician comportamientos «obsesivos, excesivos y compulsivos» de los que Meta, según Bonta, «era consciente». No ofreció estimaciones sobre montos.
El proceso podría durar entre cuatro y seis semanas. Se espera que Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, y Mosseri, responsable de Instagram, sean llamados a declarar. El veredicto final corresponderá a la jueza Gonzalez Rogers, no al jurado de ocho personas, que solo emitirá recomendaciones.
El litigio no es aislado. Los fiscales señalaron que forma parte de un proceso más amplio que incluye a Google, TikTok y Snap.
La lectura de Ágora Capital. Lo que se dirime en Oakland va más allá de una multa. Si los estados prosperan, el resultado podría forzar cambios estructurales en el modelo de negocio de Meta: sus algoritmos de recomendación, su monetización de datos y su diseño de producto. Capital busca reglas claras. El problema no es que existan reglas; el problema es que durante años el marco regulatorio fue ambiguo y la empresa operó en esa zona gris. Un fallo claro —en cualquier dirección— reduce la incertidumbre para el sector. Lo que el mercado no tolera bien es el limbo legal prolongado. El juicio acaba de comenzar.



