El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, volvió a encender la disputa tecnológica con China durante el summit de AmCham Energía. Ante un auditorio empresarial, afirmó que Huawei espía para el Partido Comunista Chino y advirtió que su instalación en Vaca Muerta podría frenar la llegada de inversión extranjera.
«China exige a sus empresas que le den al Estado cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de inteligencia artificial. Todo está controlado por el Partido Comunista Chino. Esto no vale, y tampoco va a ayudar a traer inversores extranjeros a Vaca Muerta», dijo Lamelas según la fuente.
El detonante fue la negociación de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF) —la mayor distribuidora eléctrica de la Patagonia— para contratar a Huawei y levantar un data center en la cuenca. Mensajes de WhatsApp revelaron que un funcionario de la embajada estadounidense le pidió a un gerente de CALF dar de baja esa negociación y advirtió sobre eventuales restricciones de visado para los directivos que avanzaran con la tecnológica china. CALF calificó el episodio como una presión indebida y elevó el reclamo a la Cancillería.
Lamelas no retrocedió. Al contrario, ratificó por escrito que las advertencias sobre visados reflejan la política oficial de Washington y lanzó una pregunta retórica ante los presentes: «¿Por qué en uno de los países más capitalistas y más libres del mundo, los Estados Unidos, no se puede comprar ni vender equipos de Huawei?».
La embajada china respondió con dureza. En un comunicado, acusó a la representación estadounidense de haber «avivado deliberadamente la teoría de la amenaza china» e «impedido de forma descarada» que una empresa argentina coopere con Huawei, calificando la conducta de «arrogancia» y «grave falta de respeto hacia la soberanía» de terceros países. Según la embajada china, Argentina «como Estado soberano, tiene todo derecho a decidir de forma autónoma con quién colabora».
Más allá del choque diplomático, el mensaje central de Lamelas fue una convocatoria directa a invertir. Citó la producción de petróleo en un récord de 850.000 barriles diarios y un superávit comercial energético proyectado en 11.000 millones de dólares para este año, frente a los 8.000 millones de 2025. Para 2027, las estimaciones oficiales elevan ese saldo a 16.000 millones. «Vaca Muerta es el verdadero motor del éxito económico actual», sostuvo.
En materia de financiamiento, confirmó la firma de un acuerdo bilateral que involucra a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) y al Eximbank, y anticipó anuncios concretos en los próximos meses. También mencionó cooperación en ciberseguridad, minerales críticos y el desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR).
La lectura de Ágora Capital. El conflicto CALF-Huawei expone una tensión real para cualquier proyecto de infraestructura crítica: el capital busca reglas claras, y las redes de datos que sostienen operaciones de esta escala no son un detalle técnico menor. Las empresas que evalúan flujos de miles de millones de dólares en Vaca Muerta necesitan certeza sobre quién accede a su información operativa. Cuando la seguridad de los datos se convierte en variable de riesgo país, el costo de elegir mal lo paga el proyecto entero. La pregunta que Lamelas dejó en el aire —quién será parte de esta transformación— tiene una respuesta implícita: el capital elige socios predecibles.



