IRSA, el holding inmobiliario liderado por Eduardo Elsztain, acelera su primer desarrollo en Uruguay: Distrito Calcagno, un masterplan de usos mixtos de 230.000 m² ubicado frente al Parque Roosevelt y a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Carrasco. La inversión supera los US$10 millones.
El predio fue adquirido hace 15 años como apuesta a largo plazo en una zona que entonces no estaba consolidada. Hoy, más de la mitad de los 14 macrolotes que componen el distrito ya fueron comercializados. «Al día de hoy, la ciudad de Montevideo crece indiscutiblemente hacia el este, donde se encuentra ubicado Distrito Calcagno», señaló Gonzalo Gómez Palma, líder del emprendimiento.
Los números del proyecto
De los 230.000 m² totales, más de 190.000 m² se destinan a viviendas, oficinas y comercios. Una vez completado el masterplan, el distrito albergará más de 2.000 unidades residenciales. Actualmente, un edificio ya está terminado y habitado, otro está próximo a finalizarse y otros tres iniciaron construcción recientemente.
Los precios varían según el régimen de desarrollo. En la torre 2 de Carrasco Boating —el complejo ya terminado— los departamentos parten de US$290.000, con valores cercanos a US$3.500/m². En Grou Rowing, desarrollado bajo el régimen de Vivienda Promovida y actualmente en construcción, el ticket de entrada parte de US$150.000, con precios próximos a US$3.000/m².
El masterplan también contempla un parque público de más de 4.000 m², nuevos espacios de paisajismo y un basamento comercial con servicios para los residentes. IRSA trabaja junto con la Intendencia de Canelones para avanzar en estas intervenciones.
El corredor que creció
La apuesta se inscribe en una transformación más amplia. Ciudad de la Costa, que se extiende entre los arroyos Carrasco y Pando con 28 kilómetros de costa sobre el Río de la Plata, pasó de ser una sucesión de balnearios de veraneo a convertirse en el municipio más poblado del departamento de Canelones, con más de 91.000 habitantes. Hoy cuenta con más de 20 emprendimientos inmobiliarios entre terminados y en construcción.
Un motor clave de ese dinamismo es el régimen de Vivienda Promovida, que reduce la carga impositiva —incluyendo impuestos a la renta y al patrimonio— para proyectos que cumplen los requisitos establecidos. Para el desarrollador, mejora la ecuación económica del proyecto; para el inversor, se traduce en tickets más accesibles y menor presión tributaria, especialmente en unidades destinadas al alquiler.
Lectura editorial
El caso IRSA ilustra con precisión lo que el capital busca cuando opera con horizonte largo: reglas predecibles, incentivos fiscales racionales y un Estado que facilita en lugar de obstruir. Uruguay lleva años construyendo ese entorno —Vivienda Promovida incluida— y el resultado es visible: inversión privada, nuevos metros cuadrados y una ciudad que crece hacia donde el mercado ya señalaba hace 15 años.
La lección para el resto de la región es directa. Cuando el marco jurídico es estable y la carga tributaria tiene lógica, el capital espera, planifica y finalmente ejecuta. No hace falta subsidio ni decreto: hace falta certeza.



