La adopción de inteligencia artificial en empresas mexicanas pasó del 38% al 48% en el último año, lo que equivale a más de 2.5 millones de organizaciones que ya utilizan esta tecnología. El dato proviene del estudio «Desbloqueando el potencial de la IA en México 2026», presentado por Rubén Mugártegui, director general de Amazon Web Services (AWS) en México, durante el AWS Summit Ciudad de México 2026.
El crecimiento, sin embargo, es más ancho que profundo. El 63% de las empresas emplea la IA de forma básica —chatbots públicos, mejoras graduales de eficiencia—, mientras que el 24% la ha integrado en múltiples funciones. Solo el 13% la utiliza de manera avanzada, aprovechando su potencial transformador. En ese segmento se ubican quienes ya operan con IA agéntica, capaz de razonar, decidir y actuar de forma autónoma.
La brecha es aún más pronunciada en ese frente emergente: apenas el 37% de las empresas afirma haber oído hablar de la IA agéntica, y solo el 6% la ha implementado por completo. Las que ya dieron el paso reportan decisiones y ejecuciones más rápidas (55%) y mayor eficiencia operativa (51%).
El principal obstáculo no es tecnológico. El 46% de las empresas reporta escasez de competencias digitales y de IA, y el 57% considera que la actualización de la fuerza laboral debe ser prioridad de inversión nacional. El retorno de inversión (ROI) también pesa: en las empresas familiares, que concentran una parte relevante del PIB, justificar financieramente el gasto en IA sigue siendo un reto.
Las startups lideran el segmento avanzado al triplicar el promedio nacional, con un 32% en uso transformacional. Nauphilus, una startup de IA conductual, reporta haber reducido tiempos de validación en 99.7% y generado más del 150% de retorno de inversión para sus clientes en sectores de telecomunicaciones y farmacias. Picaiom, otro caso citado en el evento, utiliza modelos propios sobre Amazon Bedrock para conciliar facturas y registros contables.
El sector público va rezagado: el 70% de las instituciones gubernamentales usa soluciones básicas y solo el 17% cuenta con una estrategia formal de IA. Mugártegui señaló que el gobierno tiene capacidad de generar un efecto multiplicador; el 53% de las empresas privadas afirma que invertiría más en IA si el sector público acelera su adopción. AWS, por su parte, opera un programa gratuito para pymes con meta de 100,000 participantes para 2028 y capacitación de 2 millones de latinoamericanos en ese plazo, de los cuales casi el 25% serían mexicanos.
Los números cuentan una historia clara para Ágora Capital: México tiene masa crítica de adopción, pero carece de profundidad. La inversión de 5,000 millones de dólares en infraestructura de datos en Querétaro sienta una base física sólida; el cuello de botella está en el capital humano y en la ausencia de estrategia formal, dos variables que el mercado no puede resolver solo si el aparato estatal sigue operando con soluciones básicas y sin hoja de ruta. Mientras los CEOs miran utilidades y los CTOs miran productividad, la brecha entre ambas visiones consume recursos sin generar el salto transformador que el 88% de los adoptantes tempranos ya está cosechando. Capital busca reglas claras y talento disponible; México tiene la infraestructura, pero aún debe construir el ecosistema.



