Un nuevo informe del grupo conservador Advancing American Freedom (AAF) identifica la asequibilidad como «el problema número uno que enfrenta el pueblo estadounidense» y propone diez medidas para reducir costos en vivienda, energía y negocios, entre otros sectores.
El documento, titulado «10 Ways to Improve Affordability Now Across 10 Levels of the Economy», apunta directamente al Estado como origen del problema. «Sí, hay una crisis de inasequibilidad y es culpa del gobierno», declaró Richard Stern, vicepresidente del Plymouth Institute for Free Enterprise en AAF, en declaraciones a Fox News Digital.
Las propuestas incluyen flexibilizar restricciones de zonificación, ampliar el acceso a petróleo y gas, y revisar los criterios de elegibilidad del Seguro Social y el programa SNAP. En varios puntos, el plan se alinea con la agenda del segundo mandato del presidente Donald Trump.
Sin embargo, el informe rompe con Trump en dos frentes de bolsillo que tienen peso directo sobre los consumidores.
En materia comercial, los autores argumentan que los aranceles amplios de Trump han elevado precios, tensado alianzas con socios comerciales y resultado en casi 900.000 empleos menos de los esperados. El informe propone devolver al Congreso una mayor parte de la autoridad arancelaria, alejándose del esquema de poder ejecutivo que ha caracterizado la política comercial de la actual administración.
Los números del Tesoro muestran el peso fiscal del instrumento: solo en enero, los ingresos por aranceles totalizaron 30.400 millones de dólares, un incremento de aproximadamente 242% frente a los 8.900 millones del mismo mes del año anterior. Para Washington, los aranceles han sido una fuente de recaudación extraordinaria; para el consumidor, una presión adicional sobre el costo de vida.
El segundo punto de fricción es la propuesta de Trump de limitar las tasas de interés de tarjetas de crédito al 10%. El informe se opone a ese techo, advirtiendo que haría no rentable prestar a aproximadamente el 60% de los estadounidenses. Stern enmarcó el debate más amplio como una pregunta sobre si los ciudadanos pueden aún construir un mejor futuro para sus familias, en un momento en que muchos ven el sueño americano alejarse.
Vivienda y energía, señaló, son las dos áreas donde el alza de costos ha puesto «un filo más agudo» a esa pregunta.
El informe llega en un momento políticamente sensible: con las elecciones de mitad de período en el horizonte, ambos partidos compiten por convencer a los votantes de que tienen la respuesta a la presión sobre el bolsillo.
Lectura editorial. El documento de AAF es un recordatorio de que el libre mercado y el intervencionismo arancelario no son la misma cosa. Reducir burocracia, abrir la producción energética y eliminar trabas regulatorias son herramientas probadas para bajar costos sin distorsionar precios. Fijar techos a tasas de interés o usar aranceles como palanca fiscal, en cambio, transfiere el costo al consumidor y contrae el crédito disponible para quienes más lo necesitan. Capital busca reglas claras, no protecciones que encarecen el acceso al dinero y al mercado.



