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Evasión de IVA cae a 9,7% del consumo y el contrabando amenaza el superávit de Milei

El ajuste fiscal enfrenta una paradoja: la apertura comercial y la caída de actividad erosionan la recaudación justo cuando el Tesoro necesita sostener el equilibrio. Capital busca reglas claras, pero el comercio ilícito no espera.
Foto: lanacion.com.ar
jueves 13 de agosto de 2026

El superávit bajo presión

El corazón del programa económico de Milei es fiscal. La premisa es conocida: sin reducir el gasto público y la emisión monetaria, la inflación no cede. Pero los números de recaudación empiezan a contar una historia más incómoda.

La relación entre consumo privado e IVA recaudado pasó de 11,6% en enero de 2024 a 9,7% en junio pasado, según consigna La Nación. La caída no responde solo a menor consumo. La evasión avanza: empresas con ventas paralizadas y familias con salarios ajustados priorizan el pago de servicios públicos sobre sus obligaciones impositivas. El resultado llega directo al Tesoro.

Apertura comercial: el otro flanco

La estrategia de apertura, diseñada para inducir competencia de precios y bajar la inflación, genera una consecuencia no buscada. En el mercado de teléfonos celulares, de los 90.000 equipos que se venden por semana, unos 50.000 provienen del exterior, muchos con aranceles reducidos o nulos y sin contribución de impuestos internos. La recaudación pierde por ambos lados.

A eso se suma el contrabando. Con el cepo cambiario prácticamente desmantelado y la brecha entre el tipo de cambio oficial y el libre casi eliminada, el incentivo ya no es sobrefacturar importaciones para capturar dólares baratos. Ahora el objetivo es eludir aranceles, tasas de estadística, percepciones e impuestos internos.

Un estudio de la consultora Maplatam de noviembre pasado ubica a la Argentina en el puesto 120 de 158 países en el ranking internacional de comercio ilícito. Los porcentajes sectoriales que cita el trabajo —algunos aportados por cámaras de industrias afectadas— son: 30% en celulares, 40% en cerveza, 10% en cigarrillos y 23% en textiles e indumentaria (contrabando más subfacturación). El comercio electrónico amplifica el problema: en América Latina creció 11% en 2024, solo superado por África con 12,9%.

Política y economía, en el mismo laberinto

Las tensiones fiscales modifican también el mapa político. Según La Nación, las disidencias dentro del oficialismo ampliado se sienten en el Congreso, donde los desencuentros con gobernadores aliados por la distribución de recursos se vuelven más frecuentes. En ese contexto, Karina Milei, a través de Santilli, convocó a Macri a retomar el diálogo con la Casa Rosada. Fuentes citadas por el mismo medio atribuyen el impulso de ese reencuentro al ministro Caputo, quien necesita que el Gobierno proyecte control político ante las incertidumbres económicas.

La lectura de Ágora Capital

El dilema que enfrenta el programa de Milei no es ideológico: es aritmético. Un ajuste fiscal exitoso requiere recaudación sostenida, y la recaudación depende de actividad económica y cumplimiento tributario. Cuando ambas variables ceden al mismo tiempo, el superávit se vuelve frágil.

La apertura comercial es, en principio, una política de libre mercado correcta. Pero su velocidad y diseño determinan si el Estado puede financiar la transición sin retroceder. El contrabando no es un fenómeno nuevo en Argentina; sí lo es su aceleración en un contexto donde los incentivos cambiaron de signo. Capital busca reglas claras y estables: la evasión y el comercio ilícito son, en última instancia, el síntoma de un Estado que aún no termina de generar confianza en que las reglas del juego llegaron para quedarse.

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