El sector privado colombiano demostró que la libre empresa también construye resiliencia. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) anunció este viernes, durante la clausura de su congreso anual en Cartagena de Indias, que la campaña «Empresas Unidas por Colombia» recaudó 201.637 millones de pesos —unos 64 millones de dólares— para atender a los damnificados del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado lunes.
El sismo, con epicentro en el departamento del Chocó, dejó hasta ahora 285 muertos, 3.975 heridos y 379 desaparecidos. Chocó figura entre los departamentos más pobres del país, lo que agrava el impacto humanitario de la tragedia.
«Tenemos un estado de ánimo distinto», afirmó Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, al destacar que el recaudo «superó todas las expectativas». La cifra final se explica en parte por la dinámica del cierre de campaña: cuando el total ya había superado los 100.000 millones de pesos (unos 32 millones de dólares), la familia Santo Domingo —grupo que controla Caracol Televisión, Cine Colombia y los supermercados D1, entre otras compañías— anunció una donación de otros 100.000 millones de pesos, que formó parte del total final de 201.637 millones de pesos.
Entre las empresas y organizaciones participantes figuran Bancolombia, Alquería, Alpina, PepsiCo, el Grupo Nutresa, Nestlé, Terpel, Acerías Paz del Río, Aris Mining, Geopark, Esenttia, Ternium, Tenaris, Haceb y Brinsa. Los recursos serán administrados mediante una fiducia y se destinarán a atender las necesidades de las comunidades afectadas durante los próximos meses.
La ANDI subrayó que el recaudo refleja «la solidaridad y el compromiso del sector productivo con las familias y regiones afectadas por el terremoto». Las labores de búsqueda, atención humanitaria y evaluación de daños continúan cuatro días después del sismo.
Los números hablan solos. En menos de una semana, el tejido empresarial colombiano movilizó 64 millones de dólares sin necesidad de decreto ni burocracia: solo incentivos, reputación y sentido de comunidad. Es la demostración más concreta de que el sector productivo, cuando opera con reglas claras y libertad de acción, genera valor incluso en la adversidad. El contraste con la lentitud habitual del aparato estatal en emergencias no necesita subrayarse: el mercado ya votó, y lo hizo con caja propia.



