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El súper peso regresa a sus mejores niveles desde 2024, pero el carry trade no es un cimiento sólido

El diferencial de tasas y la liquidez del peso sostienen la apreciación por ahora; la verdadera prueba es si México puede traducirla en productividad e inversión real.
Foto: elfinanciero.com.mx
jueves 20 de agosto de 2026

El peso mexicano cotiza en sus mejores niveles desde 2024. El llamado «súper peso» vuelve al centro del debate y la pregunta es directa: ¿nuevo equilibrio o rebote temporal?

Los motores de la apreciación

Una parte del movimiento viene de afuera. El dólar ha perdido fuerza frente a distintas monedas por las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, la evolución de la economía estadounidense y una menor demanda de activos de refugio. Pero atribuir todo el movimiento a la debilidad del dólar sería un error, según el análisis de la directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex.

México aporta sus propios fundamentos: el diferencial de tasas respecto a Estados Unidos sigue siendo relevante aun después de los recortes de Banco de México, y los flujos de exportaciones manufactureras, remesas e inversión extranjera directa mantienen la oferta de divisas.

A eso se suma la liquidez del peso. Es una de las monedas emergentes más negociadas y funciona como vehículo para que inversionistas internacionales tomen posiciones en mercados emergentes. Cuando sube el apetito por riesgo, el peso se beneficia.

El carry trade: soporte, no estructura

El mecanismo clave es el carry trade: inversionistas se financian en monedas de tasas bajas para invertir donde los rendimientos son mayores. México ha sido destino atractivo durante años. El incentivo se amplifica cuando se espera que el peso permanezca estable o se aprecie, porque el retorno combina rendimiento financiero y ganancia cambiaria.

El problema es la reversibilidad. Si aumenta la volatilidad o cambia la percepción de riesgo, las posiciones se cierran rápido y la depreciación puede ser brusca. El carry trade es un soporte importante, pero «difícilmente constituye un fundamento estructural de largo plazo», según el análisis. Su atractivo irá disminuyendo conforme Banxico continúe reduciendo tasas y el diferencial con Estados Unidos se estreche.

Beneficios reales, riesgos reales

Un peso fuerte abarata importaciones de maquinaria, tecnología e insumos y contribuye a contener la inflación. Para empresas que necesitan modernizarse, el tipo de cambio apreciado reduce el costo de equiparse. El riesgo aparece cuando la apreciación es excesiva y persistente: las empresas exportadoras que cobran en dólares pero pagan costos en pesos ven reducidos sus márgenes.

Sin embargo, México no compite únicamente por precio. La cercanía con Estados Unidos, el T-MEC, la infraestructura y la integración de cadenas productivas son factores que sostienen la atracción de inversión más allá del tipo de cambio.

Hacia los próximos meses, un dólar débil, condiciones financieras favorables, exportaciones resilientes y una revisión ordenada del T-MEC serían factores positivos. Los riesgos son un fortalecimiento global del dólar, una Fed más restrictiva, mayor aversión al riesgo o una reducción acelerada del diferencial de tasas.

La lectura de Ágora Capital

El mercado ya votó: el peso está fuerte. Pero la fortaleza de una moneda emergente construida sobre carry trade es, por definición, prestada. El capital busca reglas claras y retornos predecibles; cuando la percepción de riesgo cambia, sale tan rápido como entró.

México tiene una ventana real para convertir un tipo de cambio favorable en importaciones de tecnología y ganancias de productividad. Aprovecharlo requiere lo que el aparato estatal mexicano ha demostrado poca disposición a garantizar: estabilidad jurídica, desregulación y señales creíbles para la inversión privada. Sin eso, el súper peso será un episodio, no un nuevo equilibrio.

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