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El riesgo país de Argentina sube 72 puntos básicos mientras Milei pierde terreno electoral

El mercado ya descuenta menor probabilidad de reelección: el Merval cayó 13% desde su pico de julio y el Gobierno sacrifica reservas y tasas para defender el techo de $1.500.
Foto: lanacion.com.ar
domingo 16 de agosto de 2026

El tipo de cambio mayorista tiene un nuevo nombre no oficial: $1.500. Desde fines de julio, el Gobierno argentino desplegó un arsenal de instrumentos para que el dólar no cruce esa barrera. El Tesoro vendió US$145 millones el 28 de julio, las licitaciones de deuda absorbieron pesos por encima de los vencimientos —emitiendo el 145% de lo que vencía esa semana— y la oferta de bonos dollar-linked pasó del 4,1% del total emitido en mayo al 47% en julio. El mensaje fue claro: el peso no se deprecia más.

El costo de esa señal se mide en tasas. La TAMAR, referencia para depósitos de más de 1.000 millones de pesos, escaló al 23,3% a fin de julio desde el 22% que había sostenido entre abril e inicios de ese mes. El salto en la tasa interbancaria y en los adelantos a empresas fue aún mayor. El crédito privado paga el precio de la estabilidad cambiaria.

En agosto, el Banco Central redujo drásticamente sus compras de divisas: acumuló US$249 millones hasta el jueves 13, contra un promedio superior a US$2.200 millones en los cuatro meses anteriores. La menor liquidación de granos explica parte de la diferencia, pero no toda. El mercado interpreta la señal: el BCRA prioriza el techo cambiario sobre la acumulación de reservas.

Los inversores ajustaron sus carteras en consecuencia. El riesgo país trepó de cerca de 400 puntos básicos a inicios de julio a 472 puntos básicos, movimiento que contrasta con la caída registrada en el resto de la región durante el mismo período. El Merval retrocedió 13% medido al CCL desde su pico de mediados de julio. Capital que antes apostaba a la continuidad del programa ahora exige mayor prima.

Detrás del ajuste financiero hay un deterioro político documentado. El índice de confianza del consumidor de la Universidad Di Tella muestra que el indicador de «expectativas futuras» —marca registrada del ciclo Milei— alcanzó un pico de 58,5 en febrero de 2025 y cayó a 47,1 en su última medición, apenas por encima de los niveles registrados en los últimos dos años del gobierno de Alberto Fernández. La encuesta ESPOP de la Universidad de San Andrés, por su parte, señala que la falta de trabajo y los bajos salarios desplazaron a la inflación como principales preocupaciones de la población.

En ese contexto, Sergio Massa se reunió con Axel Kicillof, Máximo Kirchner y varios gobernadores afines para definir, según la fuente, «una estrategia común ante el intento del Gobierno de eliminar las PASO y para ordenar la interna justicialista». La oposición también operó para hacer caer partes de la Ley de Tierras en el Senado. Al mismo tiempo, comenzaron a circular candidaturas alternativas, entre ellas las del periodista Daniel Hadad, el ex ministro Hernán Lacunza y el banquero Jorge Brito.

La lectura de Ágora Capital. El dilema es clásico: un ancla cambiaria compra tiempo y credibilidad antiinflacionaria, pero eleva el costo del dinero y frena la actividad. Cuando esa combinación se vuelve políticamente costosa antes de una elección, la tentación de aflojar la disciplina crece. El mercado ya votó: sube el riesgo país, cae el Merval y la oposición huele sangre. Capital busca reglas claras, y las reglas claras requieren un Gobierno con mandato renovado. Esa certeza, hoy, cotiza con descuento.

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