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Ecoanalítica proyecta crecimiento de más de 10% para Venezuela en 2027, pero advierte: sin institucionalidad la producción petrolera toca un techo

Grisanti estima que la locomotora petrolera ya arrancó, pero su velocidad máxima —3,2 millones de barriles diarios en una década— solo es alcanzable con un gobierno que genere confianza. El factor político es, en sus palabras, «una variable».
Foto: elnacional.com
sábado 22 de agosto de 2026

La economía venezolana crecerá más de 10% en 2027 impulsada por la reactivación de inversiones en hidrocarburos. La proyección es de Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, una de las firmas consultoras de mayor credibilidad en el país.

Grisanti calcula que Venezuela sumará 400.000 barriles por día (bpd) de producción de cara a 2027 y 2028, con un rezago de entre nueve meses y un año entre la decisión de inversión y su impacto en la economía real. Las inversiones ejecutadas en el primer semestre, estima, se traducirán en mejoras «posiblemente para diciembre y para el primer semestre del año que viene».

Dos escenarios, una brecha enorme

El análisis de Ecoanalítica plantea dos trayectorias para la producción en el horizonte de diez años. Sin transición política, la extracción podría llegar a 2,5 millones de bpd en 2036, el doble del nivel actual. Con un cambio institucional que genere confianza, la cifra escalaría a 3,2 millones de bpd —un volumen comparable al de 1999—. La diferencia entre ambos escenarios equivale a 700.000 barriles diarios: flujo, divisas y capacidad fiscal que el país dejaría sobre la mesa si el entorno regulatorio no mejora.

«La locomotora petrolera se prendió, pero la velocidad de esa locomotora va a tener que ser respaldada entre 2027 y 2028 con una transición en lo político y con unas autoridades que generen más confianza», afirmó Grisanti.

Quién ya está invirtiendo

Según fuentes del sector citadas en la nota, las primeras en responder a la apertura son empresas petroleras pequeñas y medianas dispuestas a asumir mayor riesgo. También participan multinacionales como Repsol, Eni, Chevron y Maurel & Prom, interesadas en elevar su volumen de extracción para cobrar pasivos pendientes acumulados por el Estado venezolano.

Grisanti señala que «el riesgo geológico es muy bajo» y que las operadoras saben con precisión dónde hay petróleo, lo que mitiga otros riesgos del entorno. El marco habilitador es una nueva Ley de Hidrocarburos aprobada bajo acuerdos internacionales con Estados Unidos.

El cuello de botella eléctrico

El propio Grisanti advierte que cualquier decisión de inversión industrial o de hidrocarburos debe incorporar el factor eléctrico, dado el déficit crónico entre generación y demanda nacional. Las operadoras, dice, necesitarán capacidad de autogeneración propia para asegurar su expansión.

Lectura de Ágora Capital

Los números de Ecoanalítica ilustran una verdad que el libre mercado conoce bien: el capital no fluye hacia donde hay recursos, sino hacia donde hay reglas claras. Venezuela tiene el petróleo; lo que le falta es el marco institucional que convierte reservas geológicas en retorno predecible para el inversor. La brecha de 700.000 bpd entre el escenario con y sin transición no es una abstracción política: es productividad perdida, ingresos fiscales que no llegarán y mejoras de vida que la población seguirá esperando.

Mientras el aparato estatal mantenga la incertidumbre como variable permanente, la locomotora petrolera correrá, pero a media máquina. El mercado ya votó: las empresas que entran hoy lo hacen para cobrar deudas, no para apostar por el largo plazo. Esa distinción lo dice todo.

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