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Deuda pública de El Salvador sube 3.12% y llega a USD 34,865 millones al cierre de junio de 2026

La deuda interna ya supera a la externa y las obligaciones con el sistema de pensiones concentran USD 11,669 millones. El FMI exige reducir el saldo primario en 3.5% del PIB en tres años.
Foto: infobae.com
jueves 13 de agosto de 2026

La deuda pública total de El Salvador alcanzó USD 34,865.15 millones al cierre del primer semestre de 2026, un incremento de 3.12% frente al cierre de 2025, equivalente a USD 1,058.04 millones en seis meses, según datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR).

Por primera vez el componente interno supera al externo: USD 19,188.67 millones contra USD 15,676.49 millones. Dentro de la deuda interna, las obligaciones con los fondos privados de pensiones suman USD 11,669.85 millones, el bloque más pesado del pasivo estatal. El BCR reportó que ese rubro creció 6.8% en 2025, ritmo que llevó al Fondo Monetario Internacional (FMI) a recomendar un refuerzo en la sostenibilidad del sistema previsional.

El sector público no financiero concentra USD 21,854.39 millones del total, mientras que los instrumentos de corto plazo —Letras del Tesoro (LETES)— suman USD 1,161.39 millones.

El costo del servicio ya compite con la inversión pública. Durante 2025, el gobierno destinó USD 3,087.1 millones al pago de deuda, cifra que absorbió cerca de una quinta parte del presupuesto ejecutado. De ese monto, USD 1,502.3 millones cubrieron intereses y costos financieros, y USD 1,584.8 millones se aplicaron a amortización de capital, con una ejecución del 99.1% en este último rubro. Según los datos divulgados, los desembolsos por servicio de deuda superaron los recursos invertidos en infraestructura, desarrollo local y transferencias a municipalidades.

El programa financiero acordado con el FMI exige una reducción del saldo primario de alrededor del 3.5% del PIB a lo largo de tres años, con el objetivo de llevar la deuda a una trayectoria descendente tras alcanzar un máximo del 85% del PIB en 2024. El Ejecutivo aplicó medidas fiscales en 2025 valoradas en 1.5% del PIB: reducción de la masa salarial, recortes en bienes y servicios y menores transferencias a municipios. El FMI también ha insistido en fortalecer la transparencia fiscal y los mecanismos de control contra la corrupción y el lavado de activos.

En el plano real, el BCR informó que el PIB creció 4.79% en el primer trimestre de 2026, situándose en USD 9,261.8 millones, impulsado por construcción y minería. Las proyecciones del Banco Mundial apuntan a un crecimiento de 3.2% al cierre de 2026 y 3% en 2027, por debajo del 3.9% registrado en 2025.

La lectura de Ágora Capital es directa: el crecimiento del PIB y el ajuste fiscal en curso son señales positivas, pero la estructura de la deuda revela una tensión de fondo. Cuando el pasivo previsional —obligaciones con trabajadores, no gasto discrecional— representa más de un tercio de la deuda total y crece al doble del ritmo del PIB, el margen para reducir la carga sin reformar el sistema de pensiones es estrecho. Capital busca reglas claras y trayectorias de deuda sostenibles; El Salvador tiene el crecimiento, pero aún le falta consolidar el segundo elemento.

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