Los números llegaron primero. El economista Juan Carlos de Pablo estimó que el superávit comercial de Argentina alcanzará los USD 27.000 millones este año, frente a los USD 11.000 millones registrados el año pasado y las proyecciones de USD 12.000 a USD 15.000 millones que manejaba el consenso.
De Pablo expuso su análisis en diálogo con La Voz En Vivo y el ministro de Economía, Luis Caputo, lo celebró en su cuenta de X con una frase directa: «El Profe entiende todo, siempre».
La tesis del economista es simple: el Gobierno está acumulando dólares de forma preventiva, sin depender de financiamiento externo. «¿Qué están haciendo? Lo mismo que hace uno si cree que este fin de semana va a haber una inundación: compra tres litros de agua en vez de un litro de agua», graficó.
El argumento central apunta a la autonomía financiera de cara a 2027. «El Poder Ejecutivo se da cuenta que Trump será amigo de Milei, pero no sabemos bien dónde va a estar en 2026. De Wall Street mejor no depender, particularmente en épocas electorales», señaló De Pablo.
Bajo esa lógica, describió la conducta del Banco Central de la República Argentina (BCRA) como «la del almacenero»: aprovechar la oportunidad de oferta para no necesitar rescates externos en el momento menos conveniente. «Está haciendo todo para el año que viene no necesitar ni a Wall Street ni a Trump», resumió.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, puso cifra al objetivo. En el marco de Experiencia IDEA Rosario, proyectó que el BCRA incorporará USD 10.000 millones adicionales a sus reservas antes de las elecciones presidenciales de 2027. Daza estimó que el país llegará a esos comicios con mayor nivel de reservas internacionales, menor inflación, superávit fiscal sostenido y recuperación de la actividad económica.
De Pablo también proyectó que las exportaciones podrían superar los USD 100.000 millones en 2027 y descartó que una eventual reactivación interna destruya el colchón externo: «En caso de que a raíz de la reactivación haya más importaciones, aún así queda un superávit comercial fenomenal, más algún endeudamiento de empresas privadas para sus propias decisiones. Esto le da una oferta de dólares realmente fenomenal».
Desde Ágora Capital, la lectura es clara. Un Estado que deja de absorber divisas para financiar déficit y las acumula como reserva productiva invierte la lógica que destruyó la moneda argentina durante décadas. El mercado ya votó: el superávit comercial habla por sí solo. La pregunta que queda abierta es si la disciplina fiscal y cambiaria sobrevivirá el ciclo electoral, que históricamente es donde los programas de estabilización latinoamericanos pierden el rumbo. Por ahora, los flujos apuntan en la dirección correcta.



