El presidente de Colombia, De la Espriella, habló este sábado por teléfono con Donald Trump para solicitar la «suspensión temporal» de los aranceles que pesan sobre los productos colombianos en el mercado estadounidense. La conversación duró diez minutos y fue descrita por el mandatario como «amigable y cordial».
El contexto es doble. Primero, el terremoto de Chocó de esta semana, que ya acumula casi 300 muertos y exige una reconstrucción de magnitud incierta. Segundo, la carga arancelaria: en julio, Trump anunció un gravamen del 12,5% sobre las importaciones colombianas, vinculado a denuncias de pasividad de las autoridades frente al trabajo forzado.
De la Espriella pidió a Trump que considerara «la suspensión temporal de los altos aranceles que afectan a los productos colombianos, con el fin de aliviar a los empresarios, que están enfrentando momentos muy difíciles por los efectos del terremoto». El mandatario también agradeció la ayuda económica y los equipos de rescate estadounidenses que operan en el país.
Trump expresó condolencias por las víctimas y solidaridad con las familias afectadas, según relató De la Espriella. No se informó de ningún compromiso formal sobre los aranceles.
El nuevo gobierno colombiano preparaba, antes del sismo, un decreto contra la explotación laboral y el esclavismo con la intención de que Washington revirtiera la decisión arancelaria. El terremoto interrumpió ese proceso y añadió urgencia a la negociación.
De la Espriella atribuyó la situación económica previa al desastre a su predecesor, Gustavo Petro, a quien describió como responsable de un escenario «difícil y apocalíptico». Más tarde, el mandatario también conversó sobre la coyuntura con el primer ministro israelí, Netanyahu, otro aliado declarado de su gobierno.
«Hoy, más que nunca, la alianza entre Colombia y Estados Unidos es un imperativo para la reconstrucción de nuestra amada nación», concluyó De la Espriella.
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La petición de De la Espriella es, en esencia, un argumento de libre empresa en clave de emergencia: cuando el Estado ya no puede absorber el golpe, son los empresarios quienes necesitan que el costo regulatorio ceda. El arancel del 12,5% no es una cifra abstracta; es un freno al flujo comercial en el momento en que Colombia más necesita exportar para financiar su reconstrucción.
El mercado ya votó sobre el legado de Petro: una economía que De la Espriella heredó en condición «apocalíptica» y que ahora debe reconstruirse con un sismo encima y un gravamen externo. La respuesta de Trump determinará si la nueva alianza bilateral tiene sustancia o solo retórica. Capital busca reglas claras, y en Bogotá hoy también busca arancel cero.



