Mark Cuban, empresario y multimillonario, lanzó el sábado una advertencia directa al congresista demócrata Ro Khanna sobre la Proposición 40, la iniciativa que llevaría a las urnas de California un impuesto único del 5% sobre el patrimonio de los multimillonarios.
Khanna había celebrado en X que el Partido Demócrata de California respaldó la medida, en abierta contradicción con figuras como el gobernador Gavin Newsom. «Los votantes de California quieren un partido que defienda a la clase trabajadora por encima de la clase multimillonaria», escribió el congresista, señalado como posible aspirante presidencial para 2028.
Cuban respondió sin rodeos: «Ro, me caes bien. Lo sabes. Pero necesitas leer el estado del estado». Su argumento central apunta a la estructura financiera de los fundadores de startups en Silicon Valley: son ricos en acciones, pobres en efectivo.
«¿De verdad crees que cada uno de los múltiples fundadores que crearon una empresa increíble en California y ahora son multimillonarios puede simplemente sacar 250 millones de dólares por cada mil millones de patrimonio neto de su ronda de financiación? Sabes que no pueden», escribió Cuban.
El empresario fue más lejos al describir las consecuencias prácticas. Afirmó que, si la Proposición 40 se aprueba, él mismo exigiría como condición que cualquier startup en la que invierta se mude fuera de California. «Si esto pasa, solo los fundadores idiotas se quedan en Cali», sentenció.
La advertencia no es menor en un estado donde, según Cuban, el número de startups valuadas en más de 10.000 millones de dólares —las llamadas «deca unicornios»— crece día a día impulsado por la fiebre de la inteligencia artificial.
La propuesta divide al Partido Demócrata. Grupos laborales la apoyan como mecanismo para compensar recortes federales en salud, mientras que Newsom advierte que destruiría la economía del estado. Por su parte, multimillonarios como Sergey Brin han financiado iniciativas de contrapeso en la misma boleta; en California, la iniciativa con más votos es la que entra en vigor.
Una encuesta reciente muestra al electorado dividido: 48% a favor, 41% en contra y 11% sin decidir.
Khanna no se dio por convencido y respondió a Cuban preguntando por mecanismos alternativos para gravar a fundadores cuyo patrimonio no está en efectivo.
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Desde Ágora Capital, el intercambio ilustra una tensión que el capital de riesgo conoce bien: los impuestos sobre el patrimonio no realizado castigan la formación de empresas, no la riqueza consolidada. Cuando el aparato estatal intenta capturar valor antes de que exista liquidez, el resultado predecible es la relocalización. California ya perdió empresas y contribuyentes en la última década; la Proposición 40 podría acelerar ese éxodo. El mercado ya votó con los pies antes de que lo haga en las urnas.


