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Colombia nombra gerente del «Fondo Milagro» para reconstruir zonas del terremoto 7,4

Jaime Andrés Uribe Tamayo asume la gestión de los recursos de emergencia mientras el presidente De La Espriella advierte que lo recaudado aún representa menos del 10 % de lo necesario.
Foto: elcolombiano.com
sábado 22 de agosto de 2026

El empresario antioqueño Jaime Andrés Uribe Tamayo fue designado gerente del «Fondo Milagro», el mecanismo creado para administrar los recursos destinados a la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto.

El nombramiento fue confirmado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara. Uribe había sido nombrado presidente de ProColombia en julio, antes de ser redirigido a esta nueva responsabilidad.

El fondo concentrará las donaciones de empresarios, empresas y gobiernos extranjeros que han llegado al país desde el sismo. Sin embargo, el presidente Abelardo De La Espriella advirtió que los recursos recibidos hasta ahora todavía representarían menos del 10 % de lo necesario para completar la reconstrucción de las ciudades afectadas.

La brecha es, por tanto, mayúscula. Si lo captado equivale a menos de una décima parte del total requerido, la tarea del «Fondo Milagro» no es solo administrar lo que llega: es construir la confianza suficiente para que el capital privado —nacional e internacional— siga fluyendo hacia una reconstrucción que promete ser de largo aliento.

Ahí reside el valor de la designación de Uribe. Un perfil empresarial al frente de un fondo de emergencia es una señal de que el gobierno De La Espriella apuesta por la gestión técnica y la rendición de cuentas ante donantes privados, no por la administración burocrática de recursos públicos. Capital busca reglas claras, y un gerente con trayectoria en el sector productivo es, en sí mismo, un mensaje al mercado.

El reto inmediato es la transparencia en el flujo de fondos. Las donaciones privadas y los aportes de gobiernos extranjeros exigen trazabilidad, auditoría independiente y resultados medibles. Sin esos mecanismos, la brecha del 90 % restante difícilmente se cerrará: los grandes donantes institucionales no desembolsan sobre la fe, sino sobre la evidencia de que el dinero llega a destino. La reconstrucción de Colombia no depende solo de la solidaridad; depende de que el aparato de gestión esté a la altura del desafío.

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