El canciller Francisco Pérez Mackenna participó este miércoles en el seminario «Chile-China: mirando la próxima década», organizado por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA). Junto a él estuvieron el embajador de Chile en Misión Especial, Eduardo Frei, y el embajador de China en el país, Niu Qingbao.
El eje del mensaje fue la megarreforma recientemente despachada por el Parlamento. Pérez Mackenna destacó que la ley «incorpora medidas orientadas a mejorar las condiciones para la inversión y entregar mayor certeza a quienes toman decisiones de largo plazo». La pieza central: la reducción del impuesto corporativo de 27% a 23%, con el argumento explícito de acercarse al promedio de los países de la OCDE.
Una señal de precio para el capital
Cuatro puntos porcentuales de diferencia en la tasa corporativa no son un detalle contable. Son una variable que entra directamente en el modelo de retorno de cualquier proyecto de inversión de largo plazo. Chile compite por flujos de capital con economías que ya operan en rangos más bajos; el ajuste reduce esa brecha y mejora el margen esperado para quien compromete recursos en el país.
El canciller enmarcó la medida dentro de la relación bilateral con China, que según sus palabras «se extiende por más de 55 años». Recordó que Chile fue el primer país de América del Sur en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, el primero en América Latina en apoyar su adhesión a la OMC y el primero en reconocer su estatus de economía de mercado.
Frei y el costo de la parálisis
El expresidente Frei, ahora embajador en Misión Especial, fue más directo sobre el contexto político. «Si algo avanzó en Chile entre los años 90 y el 2015... crecíamos al 6, al 7, al 8%. Ahora estamos entre el 1,5 y el 2. Diez años, a medio de morir saltando», afirmó, atribuyendo parte del estancamiento a la dinámica de bloqueo legislativo.
La referencia al crecimiento pasado no es nostálgica: es un diagnóstico de productividad. Una economía que creció al 6-8% durante dos décadas y hoy se mueve entre 1,5% y 2% acumula una brecha de capitalización y empleo que se traduce en costos reales para los sectores más vulnerables, como el propio Frei señaló.
La lectura de Ágora Capital
La reducción del impuesto corporativo es exactamente el tipo de señal que el capital busca antes de comprometer recursos en un destino emergente: reglas claras, carga tributaria competitiva y horizonte predecible. Que el anuncio se haya hecho ante SOFOFA y en el marco de un foro bilateral con China no es casual; es un ejercicio de diplomacia económica orientado a atraer flujos concretos.
El riesgo país de Chile ha sido históricamente su activo más valioso en América Latina. Mantenerlo exige consistencia regulatoria y señales de precio que compitan con otras plazas. La megarreforma apunta en esa dirección. El mercado, como siempre, tomará nota de si las palabras se sostienen en la implementación.



