Bosch amplió este martes sus operaciones en Nuevo León con una inversión de 300 millones de dólares y la creación de 900 empleos directos en Ciénega de Flores. La puesta en marcha corresponde a la división de soluciones de aire acondicionado —operada bajo la marca BHC— y forma parte de la estrategia de crecimiento de la compañía en México y Norteamérica.
En el acto participaron Paul Thomas, presidente de Bosch Norteamérica y de Mobility Americas; Alexander Firsching, presidente de Bosch México, y Emmanuel Loo, subsecretario de Inversión, Innovación e Inteligencia Artificial de Nuevo León. El gobernador García Sepúlveda realizó un recorrido por las instalaciones y destacó la colaboración entre la empresa y el gobierno estatal.
Bosch tiene presencia en Nuevo León desde hace 20 años y opera en tres áreas: Tecnología Industrial (Rexroth), Bienes de Consumo (BSH) y soluciones de aire acondicionado (BHC). La nueva operación en Ciénega de Flores se suma a la planta que la compañía construyó en Salinas Victoria, anunciada hace tres años como la más grande de Bosch en México. Sus actividades en el estado abarcan manufactura, ingeniería, ventas y mantenimiento.
Firsching señaló que Bosch busca acelerar su crecimiento durante los próximos años, después de dos décadas de operaciones en la entidad. La empresa también inauguró este martes nuevas oficinas corporativas de su división de climatización en San Pedro Garza García.
En paralelo, ITW anunció una inversión de 39 millones de dólares en Nuevo León y la generación de 550 empleos adicionales, en el marco de los proyectos vinculados al desarrollo industrial del estado.
El gobernador informó además que el Encuentro de Negocios ENCLELAC 2026, celebrado este miércoles en Cintermex, contará con una bolsa de 3 mil millones de dólares para proveeduría local, mecanismo orientado a incorporar empresas regionales como proveedoras de compañías como Bosch.
La secretaria de Economía de Nuevo León, Rocha, destacó que la permanencia y expansión de Bosch contribuye al desarrollo de manufactura avanzada, innovación y talento especializado, además de generar empleos de mayor valor.
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Los números hablan solos: 300 millones de dólares de capital privado alemán, 900 empleos formales y una cadena de proveeduría local que el estado intenta capitalizar con una bolsa de 3 mil millones adicionales. Esto es lo que ocurre cuando un marco regulatorio y de seguridad jurídica resulta suficientemente predecible para que una multinacional apueste a largo plazo —Bosch lleva dos décadas en Nuevo León y sigue expandiéndose.
El contraste con el entorno nacional no es menor. Mientras el gobierno federal multiplica la incertidumbre regulatoria y el ruido institucional, la libre empresa encuentra en estados con gestión más pragmática el espacio que necesita para generar riqueza real. Capital busca reglas claras, y Nuevo León, por ahora, las ofrece.



