La Asamblea Nacional de Venezuela designó al economista estadounidense Steve Hanke como asesor especial en Asuntos Económicos, Monetarios y Energéticos, según informó la revista Fortune. La misión: trabajar en medidas concretas contra la hiperinflación que ha destruido el poder adquisitivo de los venezolanos durante años.
Hanke, profesor universitario y defensor de una reforma monetaria profunda, propone una dolarización total que implicaría sustituir el bolívar por el dólar estadounidense y, con ello, eliminar el Banco Central de Venezuela. El objetivo declarado es impedir que el gobierno emita nuevo dinero y controle las tasas de interés.
«La estabilidad no lo es todo, pero sin estabilidad, es decir, sin precios estables, no se tiene nada. Y no hay mejor ejemplo que demuestre que esto es cierto en Venezuela», declaró Hanke según la fuente.
El economista vinculó directamente la inflación con el colapso de la industria petrolera: «Cuando los ingresos petroleros se agotaron porque el gobierno permitió que la infraestructura se deteriorara, pagó sus deudas, incluyendo los salarios de los empleados públicos y los pensionados, imprimiendo dinero».
Hanke trabaja de cerca con el diputado Antonio Ecarri, quien desde 2017 sostiene que «la dolarización es la vacuna contra la hiperinflación en Venezuela». Ecarri agradeció que el economista aceptara acompañarlo «como asesor del equipo de la Diputación Nacional del Lápiz en materia monetaria y energética» y anunció que promoverán un debate nacional sobre la propuesta.
El parlamentario fue directo sobre el diagnóstico social: «Venezuela ya está dolarizada de hecho. Pero quienes siguen cobrando en bolívares, que pierden valor todos los días, son nuestros maestros, enfermeros, trabajadores y pensionados». Añadió que «dolarizar también significa ponerle un límite al uso de la moneda para financiar los excesos del poder».
Hanke estimó, en declaraciones a Fortune, entre 50% y 80% las probabilidades de que el proyecto sea aprobado por la Asamblea Nacional y se convierta en normativa.
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Los números hablan solos: cuando un Estado destruye su moneda para financiar el gasto, los primeros en pagar la factura son los trabajadores del sector público, los pensionados y quienes no tienen acceso al dólar informal. La propuesta Hanke-Ecarri no es ideología; es cirugía de emergencia sobre una economía que ya opera, de facto, con divisa extranjera.
Eliminar el Banco Central no es un capricho técnico: es cerrar la llave con la que cualquier gobierno futuro podría volver a imprimir inflación. Capital busca reglas claras, y pocas reglas son más claras que una moneda que el Estado no puede devaluar por decreto. Si la Asamblea Nacional convierte esta iniciativa en ley, Venezuela tendría, por primera vez en décadas, un ancla monetaria creíble. El mercado ya votó: los venezolanos llevan años eligiendo el dólar sobre el bolívar con cada transacción.



