El Paso Internacional Cristo Redentor, principal arteria terrestre entre Argentina y Chile, permaneció cerrado durante 34 días consecutivos por nevadas, dejando varados entre 1.800 y 2.000 camiones de carga en la provincia de Mendoza. La reapertura, prevista para este martes con prioridad exclusiva para transporte de mercaderías, llega después de semanas de reclamos del sector privado.
Los números son contundentes. Según Bruno Pescarmona, gerente de Grupo Arcor a cargo del área agrícola, el 70% de las exportaciones mendocinas sale por vía terrestre hacia Chile a través de ese paso. Tomando como base los USD 1.538 millones exportados en el último año, eso representa cerca de USD 1.070 millones canalizados por ese corredor. El cierre prolongado puso en riesgo directo exportaciones por entre USD 95 y USD 100 millones en productos mendocinos, según su estimación.
«1 MES!! Cuanta negligencia!», publicó Pescarmona en X, apuntando directamente a la falta de gestión en el mantenimiento del cruce, en particular del lado argentino. Su diagnóstico incluye una comparación incómoda para el Estado: «Los chilenos invierten más de su lado, tienen condiciones topográficas más difíciles y les nieva más».
El impacto sobre el transporte de carga fue igualmente cuantificable. De acuerdo con la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam), cada camión detenido generó pérdidas de entre USD 450 y USD 600 diarios, según si contaba con equipo de frío. Con el volumen de unidades inmovilizadas durante 34 días, las pérdidas del sector en Mendoza se estiman en decenas de millones de dólares, sin contar el lucro cesante por cargas que nunca se tomaron.
El presidente de Aprocam, Carlos Messina, había reclamado días atrás una habilitación exclusiva para camiones como primer paso para normalizar la situación. El Comité del Sistema Cristo Redentor siguió ese criterio: Vialidad Nacional informó que el cruce operará para transporte de carga de Argentina hacia Chile los días martes, miércoles y jueves, en horario de 9 a 21 horas, hasta el sector de Guardia Vieja, con prioridad para los camiones ya documentados en Uspallata. El viernes 21 y el sábado 22, el flujo se invertirá en sentido Chile-Argentina. El turismo interno desde Uspallata queda suspendido durante ese período.
Martín Clement, ex presidente del Consejo Empresario Mendocino, resumió el diagnóstico estructural: «Mientras en otros países se inauguran obras de infraestructura faraónicas, aquí llevamos más de un mes con el principal paso fronterizo cerrado por temporal de nieve. Insólito». Clement fue más directo aún sobre el fondo del problema: «La gestión —de ambos lados— debe ser privada. Solo pasando en un día común de verano se advierte la dejadez del Paso».
El episodio ilustra con precisión el costo real de la burocracia sobre la cadena exportadora. Cuando el Estado administra infraestructura crítica sin estándares de servicio ni incentivos de eficiencia, quien paga la negligencia es el sector privado: el camionero inmovilizado, la bodega que no puede embarcar, la empresa que pierde un contrato. Capital busca reglas claras —y pasos abiertos. La demanda de gestión privada que surge desde Mendoza no es ideológica: es aritmética.



