Wall Street cerró la sesión del viernes en rojo. El Dow Jones retrocedió un 0,20% hasta los 53.732 puntos; el S&P 500 cedió un 0,17% hasta los 7.785 enteros; y el Nasdaq bajó un 0,28% hasta las 26.729 unidades.
Tres factores pesaron sobre la jornada: el repunte del crudo, la caída en las ventas minoristas de julio y una confianza del consumidor de agosto que quedó por debajo de lo esperado, según datos de la Oficina del Censo.
El petróleo, el catalizador del día
El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró con una subida del 1,4%, hasta 82,40 dólares el barril. Los contratos de futuros para septiembre sumaron 1,15 dólares respecto al cierre anterior. El analista Kissler, de Bok Financial, señaló al Wall Street Journal que los precios se mantienen volátiles ante la falta de normalización del estrecho de Ormuz, cuyo tráfico de cargueros sigue muy por debajo del nivel habitual, aunque ha aumentado ligeramente.
El contexto geopolítico no ayuda. El secretario del Tesoro, Bessent, afirmó el jueves que Estados Unidos pretende imponer a Irán un «aislamiento económico y el bloqueo continuado del estrecho de Ormuz». El secretario de Defensa, Hegseth, amenazó con mantener dicho bloqueo «indefinidamente».
La semana, en positivo
Pese al tropiezo del viernes, la foto semanal es distinta. El S&P 500 registró su tercera semana consecutiva de ganancias, con un avance acumulado del 0,4%, y superó por primera vez los 7.800 puntos el jueves. El Nasdaq también encadenó su tercera semana al alza, con un incremento del 0,1%. El Dow Jones fue el rezagado: cerró la semana con una caída del 0,6%.
Más del 90% de las empresas del S&P 500 ya publicaron resultados del segundo trimestre. El crecimiento de ganancias respecto al mismo período del año anterior ronda el 50%, según medios especializados.
Hatfield, de Infrastructure Capital Advisors, declaró a CNBC que la recuperación con la que cerró la semana el S&P es «una señal de lo que vendrá durante el resto de agosto y septiembre», apuntando a datos de inflación que sugieren moderación. «Hoy es como el comienzo de esa fase de estabilización posterior a la publicación de resultados», afirmó.
Lectura editorial
Los números primero: un solo día en rojo no borra tres semanas de ganancias ni un crecimiento de beneficios del 50% interanual. El mercado ya votó — y el veredicto es que la economía real aguanta.
El riesgo genuino está en el estrecho de Ormuz. Cuando la política exterior convierte una ruta energética en instrumento de presión, el costo lo paga el consumidor en la bomba de gasolina y las empresas en sus márgenes de transporte. Capital busca reglas claras; la volatilidad del WTI es, por ahora, el precio de una estrategia de aislamiento que Washington ha decidido sostener indefinidamente.



