El reloj corre. Scotiabank México advirtió que el país dispone de aproximadamente 17 años antes de que la inversión de la pirámide poblacional encarezca cualquier reforma fiscal. El diagnóstico lo presentó Eduardo Suárez, director de Estudios Económicos LATAM del banco, durante la presentación de las Perspectivas T-MEC.
«Siempre es un buen momento para hacer una reforma fiscal; entre más tiempo se tarden será más difícil porque nos quedan 17 años para que se revierta la pirámide poblacional», advirtió Suárez.
El ejecutivo fue categórico: México nunca ha realizado una reforma fiscal en sentido estricto. «Hemos hecho cambios, pero no sobre la lógica de los impuestos, el pacto federal y la distribución del gasto, incentivar el comportamiento del sector privado», señaló. Desde las modificaciones a la seguridad social de 1997 y 2020, apuntó, no ha habido una transformación profunda del esquema tributario.
Pacto federal, condición sine qua non
Para Scotiabank, el punto de partida no es técnico sino político: un acuerdo entre los tres niveles de gobierno sobre quién recauda qué y quién gasta qué. Suárez subrayó que solo algunos gobiernos locales cobran bien el predial, mientras otros no cobran nada. Esa asimetría es, en su lectura, uno de los nudos centrales del problema.
El banco propone mirar los casos de Polonia e Irlanda como historias de éxito replicables. Ambos países combinaron reformas tributarias con inversión en infraestructura y educación para escalar en la cadena de valor global.
Rodolfo Mitchell, director de Análisis Económico y Sectorial de Scotiabank, complementó el diagnóstico: México enfrenta un déficit en infraestructura de transporte y educación que limita su capacidad de aprovechar su posición geográfica y comercial.
T-MEC: paciencia y negociación
En el frente comercial, Suárez valoró positivamente la continuidad del T-MEC en un contexto bilateral complejo. Calificó al bloque norteamericano como «el segundo mayor entre los principales bloques económicos del mundo» y pronosticó que mantendrá su atractivo estratégico en las próximas décadas.
México y Canadá, estimó, buscarán garantías de que el acuerdo los proteja frente al uso futuro de aranceles como los aplicados bajo las secciones 233 y 301. Su recomendación: «tener paciencia, negociar, para tener el mejor acuerdo posible».
Suárez también señaló la necesidad de eliminar corrupción e inseguridad pública, aunque aclaró que esos factores no contaminan directamente la relación comercial.
La lectura de Ágora Capital
El diagnóstico de Scotiabank confirma lo que el mercado ya sabe: México arrastra una inercia de gasto público sin la base fiscal que la sostenga. La ventana demográfica —17 años, según el banco— no es un plazo cómodo; es una cuenta regresiva. Cuando la pirámide se invierta, cada punto de recaudación adicional costará más y rendirá menos.
El problema no es técnico. Es de voluntad política y de diseño institucional. Un pacto federal real exige que estados y municipios asuman responsabilidad recaudatoria, algo que el centralismo fiscal vigente ha desincentivado durante décadas. Capital busca reglas claras; sin reforma estructural, México seguirá siendo un mercado de potencial prometido y retorno incierto.



