El riesgo país de Argentina trepó 21 unidades —un 4,5%— hasta los 511 puntos básicos, nivel que no registraba desde el 21 de mayo, según datos recogidos por Infobae. La meta de los 400 puntos básicos y el acceso al mercado internacional de capitales, que hasta hace dos semanas circulaban como hipótesis entre agentes bursátiles, quedaron fuera del radar.
El contexto externo no ayudó. La tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años alcanzó un rendimiento de 4,74% —el nivel más alto desde comienzos de 2024— antes de retroceder levemente a 4,71%. Los títulos a 30 años cotizan con la tasa más alta de los últimos 19 años: 5,33% anual. El petróleo superó los USD 90 por barril y el índice de mercados emergentes cayó 2,9%. Brasil acumula pérdidas de 7% en bolsa desde el 8 de agosto.
En ese entorno, los bonos argentinos registraron caídas promedio de 1,35%. Las LECAP elevaron su rendimiento a 2,10% efectivo mensual en los plazos más cortos; la BONCAP con vencimiento en abril de 2027 paga 2,22% efectivo mensual. La caución a un día llegó a tocar un pico de 38%, y su promedio superó 26%, lo que según la cuenta Target del Mercado en X «provoca una corrida en los bonos en pesos que encarece el financiamiento del Tesoro». El Merval cayó 1,9% en pesos y 2,3% en dólares.
El dato más revelador llegó desde la licitación de bonos dollar linked. El mercado esperaba una renovación de 50%, en línea con licitaciones anteriores. El Tesoro solo logró renovar 34% de los D31G6, equivalentes a USD 1.344 millones de valor nominal. En consecuencia, este mes vencerán USD 3.095 millones. El precio de liquidación se fija el 26 de agosto, fecha en que se anticipa una sobredemanda de dólares: cuanto más alto el precio del bono dollar linked, más pesos recibe el tenedor al vencimiento.
Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal, atribuyó el repunte del riesgo país «en gran medida a factores idiosincráticos», dado que el EMBI Global tuvo un desempeño más favorable en el mismo período. Señaló que «la falta de dinamismo de la actividad económica, con amplios sectores todavía por debajo de los niveles de 2023», se traduce en «un pobre desempeño del empleo de calidad y en salarios reales que no despegan». También advirtió sobre «el repunte de la demanda de cobertura cambiaria en los últimos meses», que limita la acumulación de reservas y llevó al Gobierno a intervenir para impedir que el dólar superara la barrera de $1.500.
Andrés Reschini, de la consultora F2, apuntó que «las tasas en pesos volvieron a subir y tanto el tramo corto como el largo de la curva están en máximos desde marzo», lo que «eleva las tasas reales y reaviva las dudas sobre las chances de un despegue en los sectores más postergados».
La inflación mayorista de julio se ubicó en 0,8%, el nivel más bajo en siete años. Ese dato positivo no alcanzó para anclar las expectativas cambiarias: los inversores prefirieron mantener cobertura antes que renovar deuda en pesos.
Lectura de Ágora Capital. El programa de reformas de Milei enfrenta su prueba más exigente no en el frente fiscal —donde los números siguen siendo favorables— sino en el frente político y de expectativas. Capital busca reglas claras, y la proximidad electoral introduce una variable que los mercados no pueden modelar con precisión. La baja renovación del dollar linked no es solo un problema de caja: es una señal de que el mercado exige una prima de incertidumbre que el Gobierno todavía no ha logrado despejar. Mientras el aparato estatal intervenga para contener el tipo de cambio en lugar de dejar que las reservas hablen por sí solas, esa prima seguirá presente.



