El peso mexicano cruzó el umbral de las 17 unidades por dólar este miércoles por primera vez desde finales de mayo de 2024, según datos del Banco de México. El tipo de cambio se ubicó en 16.9466 pesos por dólar, una apreciación de 0.70% frente a la jornada previa.
El detonante fue un comunicado del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. A partir del 9 de septiembre y hasta el 4 de noviembre, la dependencia incrementará al menos al doble las operaciones de recompra de instrumentos del Tesoro a largo plazo, entre 10 y 30 años. Así lo explicó Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base: la medida aumentará la liquidez en el mercado de bonos, elevará el precio de esos títulos en el mercado secundario y reducirá las tasas de interés de largo plazo.
El contexto es relevante: el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años se situó en 5.19%, nueve puntos básicos menos que la jornada anterior, luego de haber alcanzado el lunes 5.31%, nivel no visto desde 2007. El índice dólar DXY retrocedió 0.9%, hasta los 1,192, su menor registro desde mayo pasado. La deuda pública total de Estados Unidos superó los 40 billones de dólares por primera vez, contexto que motivó la recompra como mecanismo para frenar el alza de los costos de endeudamiento.
Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, señaló que también contribuyeron al fortalecimiento del peso la distensión comercial con Canadá y un mayor apetito por títulos del sector tecnológico. Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero Ve por Más, añadió que el carry trade sigue activo gracias a la tasa de interés real atractiva en pesos, y que el país mantiene un marco macroeconómico relativamente estable. No obstante, advirtió que los diferenciales de tasas entre México y Estados Unidos son actualmente inferiores a lo usual y prevé que se normalicen en los próximos meses.
Las presiones de fondo no desaparecen. Ramón de la Rosa, director de estrategias de mercados de Actinver, advirtió que el riesgo geopolítico persiste: el Estrecho de Ormuz continúa cerrado a la navegación y existe la posibilidad de una reactivación del conflicto entre Estados Unidos e Irán, lo que mantendría presionado el precio del petróleo y podría obligar a la Fed a subir tasas si la inflación no cede. De la Rosa proyectó que el tipo de cambio podría regresar al rango de 17.80 o 18.20 pesos en 2027.
En los mercados accionarios, el Dow Jones avanzó 0.22%, el S&P 500 sumó 0.21% y el Nasdaq ganó 0.16%. En México, el S&P/BMV IPC subió 0.10% y el FTSE-BIVA avanzó 0.02%.
La jornada ilustra una dinámica conocida: cuando el Tesoro interviene para aliviar la carga de su propia deuda, el capital fluye hacia activos de mayor rendimiento relativo. El peso se beneficia del diferencial, pero la fortaleza descansa sobre un andamiaje frágil: tasas reales atractivas que dependen de que Banxico no recorte demasiado rápido, y un entorno geopolítico que puede revertir el apetito por riesgo en horas. Capital busca reglas claras; la volatilidad del tipo de cambio mexicano sigue siendo, en buena medida, un reflejo de la incertidumbre fiscal y geopolítica que viene de afuera.



