El peso colombiano arrancó la sesión del 10 de agosto con apreciación moderada. El dólar abrió en $3.149, ocho pesos por debajo de la tasa representativa del mercado (TRM) definida por la Superfinanciera para la jornada, fijada en $3.157.
Durante los primeros minutos de negociación la divisa tocó un mínimo de $3.120 y un máximo de $3.149, con un precio promedio de $3.131. El volumen negociado alcanzó 151,84 millones, frente a un promedio de 733,56 millones, lo que refleja una sesión aún incipiente al momento del reporte.
El contexto externo acompañó el movimiento. El índice del dólar —que compara la divisa estadounidense contra una cesta de seis monedas— retrocedió 0,18% hasta las 99,602 unidades, presionando a la baja al billete verde en mercados emergentes.
El mercado de trabajo de EE.UU. complica el cuadro global
Detrás del debilitamiento del dólar hay una señal macroeconómica relevante: Estados Unidos perdió 23.000 empleos en julio, según datos oficiales publicados el viernes. El consenso de MarketWatch anticipaba la creación de 83.000 puestos, lo que convierte el resultado en una sorpresa negativa de consideración.
La destrucción de empleo se concentró en gobiernos locales, educación y comercio minorista. La atención en salud fue el único sector que siguió generando puestos. En total, 6,9 millones de personas permanecen desempleadas en el país, de las cuales 1,8 millones llevan más de 27 semanas sin trabajo.
Con todo, la tasa de desempleo bajó a 4,1%, por debajo del 4,2% de junio y del 4,3% de mayo, y por debajo de las expectativas de los analistas. La Oficina de Estadísticas Laborales atribuye esa aparente paradoja a la caída sostenida en la tasa de participación laboral, impulsada por una población envejecida y menor inmigración neta.
Lectura de Ágora Capital
Un mercado laboral que pierde empleos pero muestra menor desempleo por contracción de la oferta no es una señal de fortaleza: es demografía y desincentivos actuando sobre la fuerza de trabajo. Para Colombia, la debilidad del dólar ofrece alivio transitorio en la inflación importada, pero no resuelve los problemas estructurales de competitividad que el peso fuerte castiga en exportaciones y en la atracción de capital productivo.
Capital busca reglas claras, y en un entorno donde el dólar cede por señales mixtas desde Washington, la estabilidad jurídica y fiscal local sigue siendo la variable que más pesa para el inversor que evalúa Colombia en el mediano plazo.



