El IPSA cerró el miércoles en 10.982,66 puntos, un retroceso de 1,31% que lo dejó por debajo de la barrera psicológica de los 11.000 puntos. Fue la mayor caída diaria desde el 2 de junio, cuando el indicador perdió 1,48%, según datos de Investing.
El movimiento ocurrió en contracorriente. El MSCI World subió 0,36%, el S&P 500 avanzó 0,26% y el Nasdaq ganó 0,54%, impulsados por un dato de inflación estadounidense que llegó en línea con lo esperado y por el repunte de acciones ligadas a inteligencia artificial.
El IPC de julio en Estados Unidos avanzó 0,1% en el mes y la tasa anual se ubicó en 3,4%. El componente subyacente subió 0,2% mensual y 2,5% en doce meses. Ambas tasas anuales marcaron un leve descenso respecto de junio. Tras el dato, la herramienta FedWatch de CME asignó una probabilidad cercana a 60% de que la Reserva Federal mantenga su tasa de referencia —actualmente en el rango de 3,50% a 3,75%— en su próxima reunión. Hace una semana esa probabilidad superaba el 45%, según CNBC.
«La lectura exige cierta cautela porque la caída de 1,5% de la energía ayudó a contener el índice general y un nuevo repunte del petróleo podría revertir parte de ese alivio», advirtió Emanoelle Santos, analista de XTB. Los precios del crudo estadounidense superaron los US$ 83 por barril en medio de expectativas cada vez menores de reapertura del Estrecho de Ormuz.
En Wall Street, CoreWeave saltó 19% tras reportar un margen operativo ajustado de 5% en el segundo trimestre —por encima de lo esperado— con ingresos que se duplicaron frente al mismo período del año anterior. Super Micro Computer sumó otro 19% con una proyección de resultados sólida. Dell Technologies subió cerca de 10%, Micron Technology casi 5% y Cisco Systems cerca de 3%. Las acciones de la firma neerlandesa Nebius se dispararon 34%.
En Santiago, el sesgo negativo fue claro: de las once acciones con mayor monto transado, nueve cerraron en rojo, una quedó plana y solo una subió.
Falabella concentró el mayor flujo del día con cerca de $ 169.385 millones transados y 26,9 millones de títulos negociados, un volumen muy por encima de su operación habitual. La acción cerró en $ 6.380,00, con una baja de 0,76%, un día después de presentar sus resultados del segundo trimestre. Latam Airlines retrocedió 1,40% hasta $ 24,01. La única excepción entre los más transados fue Mallplaza, que avanzó 2,78% hasta $ 3.989,00.
La banca fue el foco del ajuste. Banco Santander lideró las pérdidas con una caída de 3,37% hasta $ 77,50. Banco de Chile cedió 2,06% a $ 183,00 y BCI bajó 1,33% a $ 67.000,00. CMPC registró la mayor baja del grupo con 3,85% hasta $ 1.000,00.
Los números hablan solos: cuando el capital global fluye hacia activos con reglas predecibles y márgenes en expansión —como la infraestructura de IA en Estados Unidos—, los mercados con mayor incertidumbre regulatoria y fiscal quedan rezagados. Chile no tiene un problema de liquidez global; tiene un problema de atractivo relativo. La banca local, sector sensible a la política monetaria y al marco regulatorio doméstico, concentró el castigo. Capital busca reglas claras, y esa señal no debería ignorarse.



