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Argentina libera hasta US$10.000 millones en crédito dolarizado para empresas que facturan en pesos

Caputo amplió el acceso al financiamiento en dólares a todas las personas jurídicas del país, eliminando la restricción heredada de 2001 que lo limitaba a exportadores. El mercado de crédito privado podría recibir entre US$6.000 y US$10.000 millones adicionales.
Foto: lanacion.com.ar
domingo 16 de agosto de 2026

El ministro de Economía, Caputo, anunció este jueves una flexibilización del crédito en dólares que permite a los bancos prestar parte de los depósitos en moneda extranjera a todas las empresas, incluidas aquellas cuyos ingresos son en pesos. Lo acompañaron el viceministro Daza y el secretario de Finanzas, Furiase.

La medida deroga la restricción contenida en el artículo 23 del decreto 905/2002, norma que databa de la crisis de 2001 y que limitaba ese financiamiento a firmas exportadoras, generadoras de divisas o compañías respaldadas por ellas. A partir del cambio, el Banco Central fijará las pautas para mitigar el riesgo cambiario.

Los números que importan. Los depósitos en dólares del sector privado pasaron de US$14.100 millones en diciembre de 2023 a US$40.300 millones en la actualidad. Los préstamos en dólares crecieron de US$3.700 millones a US$24.600 millones en el mismo período. Con un encaje adicional de aproximadamente diez puntos, la capacidad prestable disponible asciende a US$5.800 millones por encima del stock actual. El equipo económico estima que la medida inyectará entre US$6.000 millones y US$10.000 millones adicionales, según la evolución futura de los depósitos.

Por qué ahora. Caputo señaló que «las tasas en pesos todavía son altas» y que esos niveles restringen la rentabilidad de proyectos productivos. El objetivo declarado es viabilizar inversiones en sectores intensivos en empleo, con mención explícita a la construcción y la automotriz. «Va a generar mayor crédito, va a generar una baja en el nivel de tasas, va a generar mayor empleo y va a ayudar a reactivar la economía», afirmó el ministro.

Condiciones prudenciales. La apertura no es irrestricta. Los nuevos créditos no podrán superar el 15% de los depósitos en dólares de cada entidad. Exigen un requisito de capital mínimo equivalente al 125% del aplicable a créditos comparables y computan por 1,25 veces su valor en los límites de exposición crediticia. Los bancos deberán evaluar la capacidad de pago ante distintos escenarios de tipo de cambio, condición crítica dado que los deudores generarán flujo en pesos. La medida aplica exclusivamente a personas jurídicas, no a personas humanas. Caputo calificó el esquema de «macroprudencialmente lo más razonable».

El anuncio se complementa, según el ministro, con la Ley de Inocencia Fiscal, y recoge pedidos de distintos sectores productivos que venían solicitando mayor flexibilidad al equipo económico.

Lectura de Ágora Capital. El movimiento es coherente con la lógica del ajuste de Milei: cuando el Estado deja de absorber el ahorro, el capital busca destino productivo. Los depósitos en dólares se triplicaron en dieciocho meses; mantenerlos esterilizados era un costo de oportunidad que el propio sistema ya no toleraba. Las salvaguardas prudenciales —límite del 15%, sobreponderación de capital, pruebas de estrés cambiario— apuntan a evitar que la apertura replique el descalce de monedas que precipitó la crisis de 2001. El riesgo real no es el diseño de la norma, sino la disciplina con que bancos y regulador la ejecuten cuando el ciclo apriete. Capital busca reglas claras; Argentina acaba de ofrecer una más.

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