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Uribe respalda el recorte de 14 embajadas y 15 consulados que De la Espriella ejecutará desde el 7 de agosto

El expresidente calificó la medida de «iniciativa que Colombia necesita» y advirtió que el «bienestar burocrático es insostenible». Uribe ya aplicó un recorte similar en 2002, revertido luego por Santos.
Foto: elcolombiano.com
miércoles 29 de julio de 2026

El expresidente Álvaro Uribe Vélez respaldó públicamente el plan de reestructuración del servicio exterior anunciado por el presidente electo Abelardo De la Espriella, quien prevé cerrar 14 embajadas y cerca de 15 consulados una vez asuma la Presidencia el próximo 7 de agosto.

A través de su cuenta en X, Uribe escribió: «La reducción de embajadas y consulados anunciada por el presidente electo es una iniciativa que Colombia necesita. También Colombia debería insistir en la reducción de costos en todos los organismos multilaterales. Ese bienestar burocrático es insostenible».

El exmandatario apeló además a un argumento histórico: «En nuestra historia, cuando las comunicaciones eran a mula, remo y vela, teníamos embajadores que atendían varios países. Hoy la revolución comunicacional facilita adelgazar la burocracia para la salud de las finanzas públicas», agregó.

El plan de De la Espriella contempla también la unificación de las representaciones diplomáticas ante Francia y la Unesco, y ante Italia y la FAO. Incluye asimismo la decisión de no abrir una embajada en Palestina.

El respaldo de Uribe no es casual ni gratuito. Durante su primer gobierno, en 2002, impulsó un proceso similar de reducción de embajadas y consulados como parte de un programa de austeridad. Años después, el gobierno de Juan Manuel Santos reabriría varias de esas sedes en el marco de una política de fortalecimiento de la presencia internacional del país — un ciclo que ilustra con precisión cómo el gasto burocrático tiende a recuperarse cuando cambia el signo político.

Expertos consultados por El Colombiano señalaron, no obstante, que la medida no es tan representativa si el objetivo central es reducir el gasto e incrementar la austeridad en el Estado.

Este es, además, uno de los primeros guiños públicos que Uribe le expresa a De la Espriella tras las diferencias surgidas durante la elección de presidencia en el Senado.

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Para Ágora Capital, el episodio encierra una lección de economía política elemental: el gasto diplomático es, en gran medida, gasto en señalización política, no en resultados concretos para el contribuyente colombiano. Que un presidente electo empiece su mandato recortando estructura antes de inaugurar despacho es una señal de disciplina fiscal que el mercado suele premiar — o al menos no castigar. El antecedente de 2002 también recuerda que las reformas de austeridad son reversibles cuando la voluntad política cede: la pregunta real no es cuántas embajadas cierra De la Espriella el 7 de agosto, sino cuántas reabrirá su sucesor.

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