Dos hechos definirán el segundo semestre de 2026: la consolidación del muro arancelario de Estados Unidos y la extensión de la guerra del Golfo Pérsico hacia el Mar Rojo.
El piso arancelario, no el techo
El viernes entraron en vigor los aranceles de 10 y 12.5% que Washington impuso a 60 economías —que concentran 99.4% de las importaciones estadounidenses— al amparo de la Sección 301, con el argumento del trabajo forzoso. Sustituyen al arancel temporal de la Sección 122 y consolidan, por una vía jurídicamente más sólida, el proteccionismo que la Suprema Corte había tumbado en febrero.
El expediente no está cerrado. Sigue pendiente la investigación 301 de «exceso de capacidad», abierta en marzo, que abarca acero, aluminio, automóviles, baterías, semiconductores, químicos y electrónica. Capital Economics anticipa nuevas alzas arancelarias antes de que termine el año. El arancel de julio, en palabras del columnista de El Financiero Enrique Quintana, «no es el techo, es el piso».
Ormuz y el Mar Rojo, bloqueados al mismo tiempo
Tras trece noches consecutivas de bombardeos estadounidenses sobre Irán, el fin de semana trajo una pausa. Trump aseguró que las conversaciones con Teherán se vuelven «más serias», aunque un alto funcionario iraní respondió que es una guerra «que no tendrá fin», según Quintana.
El tránsito por Ormuz —14.6 millones de barriles diarios en el primer trimestre, según la EIA— se ha paralizado casi por completo y las exportaciones del Golfo cayeron por debajo de la mitad de su nivel previo al conflicto. A eso se sumó algo inédito: los hutíes atacaron dos buques petroleros sauditas en el Mar Rojo —el Encelia y el Layla— y declararon un bloqueo a los puertos de Arabia Saudita, la ruta alternativa que Riad usaba para esquivar Ormuz. Por el estrecho de Bab el-Mandeb circulan otros 5.4 millones de barriles diarios.
Nunca en la historia reciente los dos cuellos de botella del petróleo de Medio Oriente habían estado amenazados de forma simultánea.
El mercado ya votó: Brent a 97 dólares y Goldman apunta a 120
El Brent superó el jueves los 100 dólares por primera vez en dos meses; el viernes cedió a 97, pero acumula un alza cercana al 30% en un mes. Goldman Sachs advierte que podría rebasar los 120 dólares en el cuarto trimestre si la disrupción de Ormuz se prolonga hacia 2027. Los buques que rodean el Cabo de Buena Esperanza añaden entre 10 y 14 días de travesía y primas de riesgo a cada flete.
La combinación —aranceles que encarecen importaciones, petróleo rozando tres dígitos y fletes más caros— ha reabierto el debate sobre si la Fed de Kevin Warsh tendrá que subir tasas, con el consiguiente encarecimiento del dinero para todo el mundo emergente.
México: exención T-MEC en riesgo, energía neta negativa
El 85% de las exportaciones mexicanas que cumplen las reglas de origen del T-MEC quedaron exentas, según la Secretaría de Economía, y el 10% aplica solo al resto. El peso cerró el viernes en 17.48 unidades, con ligera ganancia semanal. Sin embargo, la investigación de exceso de capacidad toca acero, autos y semiconductores —el núcleo de la oferta exportadora— y la exención depende del capítulo que Washington quiere endurecer en la revisión del tratado.
En lo energético, México importa refinados por un valor mayor al que exporta en crudo, lo que lo deja en posición neta ligeramente negativa con el petróleo caro. El estímulo al IEPS para contener el precio de la gasolina absorbe el respiro que el precio alto da a Hacienda. Diversos analistas advierten del riesgo de ver el peso entre 17.80 y 18.00 si la escalada continúa.
Para Ágora Capital, la coyuntura expone una verdad incómoda: la libre empresa y los flujos de capital prosperan con reglas claras y rutas marítimas abiertas. Cuando el aparato estatal —sea en forma de aranceles proteccionistas o de conflictos bélicos que cierran estrechos— interrumpe esos flujos, el costo lo pagan los consumidores y los mercados emergentes antes que nadie. México conservó su trato preferencial, pero depende de una negociación comercial que Washington controla y de un frente energético que nadie controla.



