Apple presentó el martes su nuevo programa Apple Upgrade, desarrollado en asociación con Klarna, que permite a clientes elegibles arrendar dispositivos mediante pagos mensuales en lugar de comprarlos. El programa cubre iPhone, Apple Watch, Mac e iPad, y está disponible en la tienda en línea, la aplicación Apple Store y las tiendas físicas en Estados Unidos.
Los precios de arrendamiento parten de $17.99 al mes para iPhone, $11.99 para Apple Watch e iPad, y $24.99 para Mac. El iPhone y el Apple Watch ofrecen plazos de 12 o 24 meses; Mac e iPad, de 24 o 36 meses.
Al vencer el contrato, el cliente puede optar por tres salidas: actualizar al modelo más reciente con un nuevo arrendamiento, adquirir el dispositivo actual en un pago único, o devolverlo y salir del programa. Los pagos realizados con Apple Card generan 3% de Daily Cash, y quienes entreguen su equipo actual a través de Apple Trade In pueden reducir la cuota mensual.
Con el lanzamiento, Apple discontinúa sus esquemas de financiamiento propios en Estados Unidos: el iPhone Upgrade Program y iPhone Payments quedan cancelados. Los clientes que no opten por el arrendamiento podrán financiar con pagos mensuales mediante Apple Card, comprar de contado o recurrir a los planes de sus operadoras de telefonía.
El contexto: precios en alza y escasez de memoria
El movimiento no es casualidad. Apple ha enfrentado presiones de costos ligadas al denominado «RAMageddon», el término que circula en la industria para describir la escasez global de chips de memoria que ha encarecido el hardware. En junio, el entonces CEO Tim Cook calificó el alza en el precio de la memoria como una «inundación de cien años». La compañía ya anunció incrementos de precios en sus líneas Mac e iPad, aunque preservó por ahora el precio del iPhone.
Los analistas, sin embargo, no esperan que esa tregua dure. Un análisis de TechInsights, citado por The Wall Street Journal, proyecta que el próximo iPhone 18 —cuya presentación se anticipa para septiembre— podría alcanzar los $1,299, lo que lo convertiría en el modelo más caro de la historia de la línea.
La lectura del mercado
Apple Upgrade es, en esencia, una respuesta de libre empresa ante un problema de precio: cuando el producto se encarece, el fabricante busca reducir la fricción en el punto de venta trasladando el riesgo financiero a un tercero especializado —en este caso, Klarna— en lugar de absorberlo en su propio balance.
Para el consumidor, la propuesta tiene lógica de flujo de caja: cuotas más bajas a cambio de no ser propietario del equipo. Para Apple, la ecuación es igualmente clara: mantener la cadencia de actualización anual sin que el precio de lista se convierta en un muro. El mercado ya votó con el modelo de suscripción en software; ahora el hardware sigue el mismo camino. Capital busca reglas claras, y Klarna —con su infraestructura de pagos— ofrece exactamente eso.



