El 4 de julio de 2026 marcó el lanzamiento oficial de las Trump Accounts, un nuevo tipo de cuenta de custodia individual para menores de 18 años. Cualquier niño con número de Seguro Social que no cumpla 18 antes de que termine el año de apertura puede acceder al instrumento.
El incentivo más directo: el Departamento del Tesoro depositará $1,000 de arranque para los niños nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028 que sean ciudadanos estadounidenses con Seguro Social. Para quienes no califiquen a ese bono inicial, las aportaciones pueden provenir de padres, familiares y amigos —hasta $5,000 anuales en dólares post-impuesto por cada año previo al que el menor cumpla 18— o de empleadores que elijan participar, con un tope de $2,500.
Empresas, organizaciones sin fines de lucro, particulares adinerados y gobiernos estatales y locales también pueden contribuir. En diciembre pasado, el empresario tecnológico Michael Dell y su esposa Susan anunciaron planes para donar $6,250 millones, lo que equivaldría a $250 para 25 millones de niños. Esta semana, el Tesoro confirmó además que las cuentas pueden recibir donaciones en acciones cotizadas, un mecanismo pensado para facilitar el acceso de filántropos.
El vehículo de inversión por defecto es el State Street SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPYM). El Tesoro justificó la elección señalando que el fondo «ofrece exposición amplia al mercado accionario estadounidense con gastos muy por debajo del límite de comisiones establecido por ley».
Los números históricos respaldan la lógica: el S&P 500 ha promediado retornos anuales de entre 10% y 11% en los últimos 30 años, aunque con volatilidad significativa —una caída de 37% en 2008 y un alza de 29% en 2021—. En lo que va de 2026, el índice acumula ya cerca de 10% de ganancia, y algunos analistas de Wall Street proyectan un avance de 20% para el año completo.
La apuesta por un ETF de índice no es casual. Warren Buffett lleva décadas recomendando exactamente eso. En su carta de 2013 a los accionistas de Berkshire Hathaway, el inversor escribió: «Pongan 10% del efectivo en bonos del Gobierno de corto plazo y 90% en un fondo indexado al S&P 500 de muy bajo costo». En 2007 respaldó esa convicción con una apuesta de $1 millón contra una cartera de hedge funds —y ganó al cabo de diez años.
Con el tiempo, el Tesoro habilitará opciones adicionales: el iShares Core S&P 500 ETF (IVV), el Vanguard Total Stock Market ETF (VTI), el State Street SPDR Portfolio S&P 1500 Composite Stock Market ETF (SPTM) y el iShares Core S&P Total U.S. Stock Market ETF (ITOT). Mientras esa funcionalidad no esté disponible, todos los fondos permanecerán en el ETF por defecto.
---
Desde la perspectiva de Ágora Capital, el diseño de las Trump Accounts encarna un principio que el mercado lleva décadas validando: el ahorro de largo plazo en activos productivos —no en promesas de gasto público— es el camino más eficaz hacia la formación de patrimonio. Que el instrumento por defecto sea un ETF de bajo costo, y no un fondo gestionado activamente con altas comisiones, es una señal de que la arquitectura del programa respeta el bolsillo del ciudadano.
El verdadero test será la escala y la permanencia. Si millones de familias —especialmente las de ingresos medios y bajos— logran mantener esas cuentas intactas durante décadas, el efecto del interés compuesto hará el trabajo que ningún programa asistencial ha podido hacer: convertir a los contribuyentes de mañana en propietarios del mercado que financian hoy.



