El dólar cerró este 2 de julio por debajo de COP$3.400, y los exportadores colombianos ya sienten el golpe en sus estados de resultados. Entre el primero de enero y el primero de julio de 2026, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) descendió de COP$3.757,08 a COP$3.440,83, una caída de COP$316,25 equivalente al 8,42% en apenas seis meses.
En un horizonte más largo —desde el primero de enero de 2025 hasta el primero de julio de 2026— el dólar retrocedió de COP$4.409,15 a COP$3.440,83, lo que representa una apreciación del peso cercana al 22%, según datos de Bloomberg Línea.
El problema no es solo cambiario. Analdex, el gremio de comercio exterior, advierte que la caída de los ingresos por dólar exportado coincide con una escalada de costos internos. Durante 2026, el sector ha absorbido un incremento de casi 30% en los fletes nacionales, más el encarecimiento de los costos laborales y el alza de los fletes aéreos internacionales, que golpea con especial fuerza a los exportadores del agro.
«Creemos, además, que se deben implementar soluciones de fondo en materia energética: la energía está por las nubes y no vemos acciones concretas que nos permitan ser eficientes en este campo», declaró Javier Díaz, presidente de Analdex.
Díaz también apuntó al SICE-TAC —el sistema regulatorio de fletes terrestres— como un obstáculo concreto: «Algo que impide disminuir los fletes es el SICE-TAC, dado que funciona como un piso regulatorio; lo que requerimos es que las eficiencias del transporte realmente se puedan incorporar en la tarifa». El gremio pide que ese sistema opere como referente técnico, no como barrera a la negociación.
Sobre las causas del peso fuerte, Díaz señaló una combinación de factores: la debilidad internacional del dólar —reflejada en la caída del índice DXY—, el fuerte diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos, el impacto de operaciones de deuda pública que han generado un flujo masivo de dólares hacia el país, y la lectura del mercado sobre el proceso electoral colombiano. Mientras la Reserva Federal mantiene tasas entre 3,50% y 3,75%, el Banco de la República las incrementó recientemente al 12% ante presiones inflacionarias.
Los sectores más expuestos son café, banano, aguacate, frutas exóticas, flores, acuicultura y manufactura.
Analdex también reclama coordinación interinstitucional para reducir tiempos operativos en trámites de comercio exterior, argumentando que cada demora se traduce directamente en costos adicionales.
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El cuadro es claro: el aparato regulatorio colombiano —fletes con pisos administrativos, energía sin reformas estructurales, tasas de interés elevadas que aprecian la moneda— está erosionando la competitividad de los exportadores desde adentro. Capital busca reglas claras, y cuando los costos de operar superan lo que el tipo de cambio puede compensar, el flujo de inversión y la generación de divisas se resienten. El Gobierno de Petro recibe la factura de una política energética estancada y un entorno regulatorio que protege rentas en lugar de productividad. Los exportadores, que son quienes traen los dólares que el país necesita, no pueden esperar más.



