Wall Street retomó operaciones tras el feriado del Día de la Independencia con un arranque positivo liderado por el sector tecnológico. El Nasdaq avanzó 0,69%, el S&P 500 ganó 0,44% y el Dow Jones Industrial cedió 0,23% en el inicio de la sesión.
El apetito por activos de riesgo regresó, pero con matices. Varios estrategas advierten que el extraordinario avance de las acciones vinculadas con inteligencia artificial enfrenta una etapa de mayor cautela. Roberto Scholtes, director de estrategia de Singular Bank, afirmó a Bloomberg que «es probable que continúe la reducción de posiciones especulativas en fabricantes de semiconductores y otros temas tecnológicos de alta demanda».
La pregunta que se hacen los gestores es si ese movimiento deriva en una rotación sectorial o en una corrección más amplia. Michael Wilson, estratega de Morgan Stanley, sostuvo que el impulso de los fabricantes de chips pierde fuerza mientras parte del capital migra hacia los llamados hiperescaladores —Microsoft, Amazon y Meta Platforms—, compañías que, según Wilson, ofrecen un perfil más atractivo gracias a la fortaleza de sus negocios principales. El estratega mantiene un objetivo de 8.000 puntos para el S&P 500 al cierre del año, equivalente a un potencial avance cercano a 7% frente a los niveles actuales.
Mislav Matejka, estratega de JPMorgan, añadió que «la inteligencia artificial difícilmente será la única historia del mercado», apuntando a sectores como consumo discrecional, transporte y biotecnología como posibles beneficiarios de la rotación.
En Asia, la atención se concentra en Samsung Electronics, que divulgará sus resultados trimestrales esta semana, y en SK Hynix, que inició el proceso formal para cotizar en Estados Unidos mediante recibos de depósito estadounidenses en una operación valorada en cerca de US$28.000 millones. La empresa acumula un alza cercana a 260% en lo corrido del año y busca capitalizar el interés inversor por la infraestructura de IA.
En renta fija, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años descendió hasta 4,46%, en un contexto de menores expectativas de nuevos aumentos de tasas por parte de la Reserva Federal.
El crudo amplió su tendencia bajista. El Brent cotiza alrededor de US$71,80 por barril tras el aumento del tránsito por el estrecho de Ormuz y el respaldo de la OPEP+ a un nuevo incremento de producción. Arabia Saudita redujo el precio oficial de venta de su principal referencia para clientes asiáticos en agosto en la mayor rebaja registrada en al menos 26 años. Helima Croft, analista de RBC Capital Markets, advirtió que «existe un apetito mínimo por un desplome de precios impulsado por la oferta».
El oro retrocedió hasta alrededor de US$4.142 por onza, mientras los contratos de maíz y soya registraron alzas superiores a 3% en Chicago por preocupaciones climáticas en Estados Unidos y Europa.
Los números hablan solos: cuando el capital empieza a discriminar dentro del propio sector tecnológico —premiando flujo de caja y negocios consolidados sobre la narrativa pura de chips—, el mercado madura. La rotación hacia hiperescaladores con modelos de negocio probados es una señal de que los inversionistas exigen productividad real, no solo exposición al tema. La temporada de resultados que arranca esta semana será el primer examen de esa tesis: las empresas con márgenes sólidos y visibilidad de ingresos tienen todo para ganar; las que vendieron promesa sin caja, todo que demostrar.



