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Marina de EE.UU. duplica su objetivo: pide hasta 600 misiles antiradár AESM por año

La Guerra de Irán y la escasez de munición guiada aceleraron la demanda. NAVAIR publicó un RFI que dobla la cifra proyectada en febrero y exige un diseño maduro listo para el F-35.
Foto: defensenews.com
viernes 3 de julio de 2026

Los números primero. El 1 de julio, el Naval Air Systems Command publicó una Solicitud de Información preguntando a la industria si puede suministrar hasta 600 Advanced Emission Suppression Missiles (AESM) por año. En febrero, antes de la Guerra de Irán, la misma agencia había estimado una demanda de «hasta 300 unidades anuales». En cinco meses, el objetivo se duplicó.

El detonante es explícito en las fuentes: el conflicto con Irán generó una escasez de misiles guiados que obligó al Pentágono a revisar sus cadenas de producción. El mercado de defensa ya votó: quien no pueda escalar rápido, no estará en la mesa.

El RFI exige un «diseño maduro» con al menos nivel de madurez tecnológica 6, es decir, un prototipo completamente funcional. El misil debe integrar un «buscador antiirradiación avanzado con amplia cobertura de frecuencias» y capacidad para atacar «sistemas de radar modernos y avanzados». La compatibilidad es clave: debe operar en el F/A-18 E/F, el EA-18G Growler y montarse tanto interna como externamente en el F-35. El pliego también fija una vida útil mínima de 15 años y más de 500 horas de vuelo en carriage cautivo.

El contraste con el aviso de febrero revela ajustes de alcance. La convocatoria original pedía a las empresas que describieran su «capacidad para atacar objetivos aire-aire y aire-tierra». El nuevo RFI no menciona la capacidad aire-aire ni repite el requisito de un rango superior al inventario actual. El misil antiradár existente, el AGM-88 HARM de los años ochenta, alcanza hasta 80 millas según la altitud de lanzamiento.

El sustituto natural, el AGM-88G AARGM-ER, tiene mayor alcance, pero acumula retrasos por problemas con el motor cohete y el software. La Marina pausó su adquisición; la reanudación limitada está prevista para el año fiscal 2028. Esa brecha es, precisamente, el espacio que el AESM debe cubrir.

El contexto ucraniano añade una lección operativa. Washington envió HARMs a Ucrania para atacar radares de defensa aérea rusos, pero Kiev los está reemplazando con drones de ataque de producción doméstica, según las fuentes, posiblemente por la cantidad limitada de misiles recibidos. La dependencia de un único sistema de supresión tiene costos operativos reales.

Capital busca reglas claras, y la industria aeroespacial de defensa también. Una demanda anual de 600 unidades con requisitos técnicos definidos es exactamente la señal que los fabricantes necesitan para justificar inversión en capacidad productiva. El RFI no es una orden de compra, pero es el primer paso formal hacia un contrato que podría remodelar el segmento de misiles antiradár en la próxima década.

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