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El oro activa la «cruz de la muerte» pero rebota 2,4% tras dato débil de empleo en EE.UU.

El metal completó el patrón técnico bajista más seguido del mercado, aunque los analistas advierten que la señal refleja el pasado, no predice el futuro.
Foto: bloomberglinea.com
sábado 4 de julio de 2026

El oro formó esta semana la denominada death cross, una de las señales técnicas más vigiladas por los operadores de mercado. El patrón se produce cuando la media móvil de 50 días cae por debajo de la de 200 días y se interpreta, en términos convencionales, como un deterioro del impulso alcista.

Rhona O'Connell, directora de Análisis de Mercado de StoneX, confirmó que el metal se encuentra «ahora por debajo de las cuatro medias móviles clave» y que la «cruz de la muerte se completó, aunque sólo por un margen estrecho». La formación llegó tras varios meses de debilidad y el cierre del peor trimestre del oro desde 2013.

Anthony Feld y Mike McGlone, de Bloomberg Intelligence, describieron esta semana una «cuña descendente» vigente desde febrero, «definida por máximos y mínimos descendentes». Ambos analistas sostienen que, para que la tendencia bajista continúe, el metal debe permanecer por debajo del antiguo soporte que fue perforado y que ahora actúa como resistencia.

Pese a la señal técnica, el oro repuntaba este jueves alrededor de un 2,4% después de que un informe de empleo en Estados Unidos más débil de lo esperado redujera los temores a nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal. El movimiento reflejó, además, la caída del dólar y de los rendimientos de los bonos del Tesoro, dos factores que históricamente favorecen al metal.

Fawad Razaqzada, analista de Forex.com, matizó que, si bien «la 'cruz de la muerte' suena aterradora», es simplemente un reflejo «de lo que ha estado ocurriendo con los precios del oro durante los últimos meses». Subrayó que la figura «no es necesariamente un indicador adelantado» y que «puede significar una mayor presión vendedora a corto plazo, pero no tiene impacto en la dirección de largo plazo, que está impulsada por los fundamentos».

La experiencia histórica respalda esa cautela: desde comienzos de este siglo, la formación de una death cross en el oro no siempre derivó en nuevas caídas y, en varios episodios, coincidió con oportunidades de compra.

El factor de fondo sigue siendo la política monetaria. Cuando el mercado anticipa tasas elevadas por más tiempo, el dólar y los bonos ganan atractivo frente a un activo que no genera rendimientos. El giro reciente de los inversionistas —desde las tensiones geopolíticas hacia la política de la Fed— explica en gran medida la corrección acumulada.

Desde la perspectiva de Ágora Capital, la death cross ilustra un principio que el mercado repite con regularidad: los activos refugio no son inmunes a la disciplina del precio cuando el costo de oportunidad sube. El capital busca rendimiento, y cuando la tasa libre de riesgo compite con el metal, la gravedad hace su trabajo. La señal técnica es el síntoma; la política monetaria de la Fed, la causa. Mientras los datos de empleo y la inflación mantengan al banco central en guardia, el oro enfrentará resistencia estructural, independientemente de cuántas veces rebote en una jornada.

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