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6 petroleros navegan por ruta omaní en Hormuz tras jornada de giros abruptos

El corredor energético más crítico del mundo muestra señales parciales de recuperación, pero las navieras siguen calibrando un riesgo que las armadas occidentales califican de «sustancial».
Foto: fortune.com
lunes 6 de julio de 2026

Seis buques cisterna de crudo y gas fueron observados el domingo navegando por la ruta que bordea la costa de Omán en el Estrecho de Hormuz, un día después de que al menos ocho embarcaciones ejecutaran giros de 180 grados sin explicación oficial en ese mismo corredor.

Los datos de Kpler muestran que el sábado 19 buques cruzaron Hormuz en ambas direcciones; sin embargo, solo uno de ellos señalizó abiertamente su tránsito de entrada por la costa omaní. El viernes, la cifra de tránsitos observados por esa ruta fue de 13. Ambos registros excluyen los llamados «cruces en la oscuridad», aquellos que se realizan con los transpónderes apagados para evitar detección digital, por lo que las cifras reales podrían ser superiores.

De los ocho buques que viraron el viernes y el sábado, cuatro optaron posteriormente por salir del Golfo Pérsico tomando la ruta más cercana a Irán. Al menos un buque cisterna de combustible retomó el intento de tránsito por la ruta omaní el domingo, pasando frente a la punta de la península de Musandam. Otro tanquero de productos ya figura en el Golfo de Omán tras completar el cruce.

Las armadas occidentales no han explicado los giros abruptos, aunque el Centro Conjunto de Inteligencia Marítima (JMIC) reiteró el domingo que las fuerzas iraníes continúan hostigando al tráfico de buques. La misma fuente advierte que el riesgo en el estrecho sigue siendo «sustancial» y que el centro del estrecho ha sido minado, según indican los avisos emitidos.

Irán ha repetido en múltiples ocasiones que los buques solo deben transitar por la ruta designada y autorizada por la República Islámica. Durante buena parte del conflicto, varias embarcaciones que intentaban salir del Golfo Pérsico reportaron advertencias iraníes por radio instándolas a no continuar sin permiso de Teherán. La fuente señala que Irán ha disparado contra algunos de los buques que siguieron navegando.

Las navieras llevan semanas lidiando con una reapertura intermitente de Hormuz. Su disposición a asumir el riesgo de cruzar el angosto canal es determinante para la normalización de un mercado petrolero que todavía se recupera de una crisis histórica de cuatro meses.

La lectura del mercado es clara: el capital naviero no regresa en bloque hasta que las reglas sean predecibles. Cada giro abrupto, cada cruce «en la oscuridad», cada advertencia iraní por radio es un costo adicional que se traslada al precio del seguro, al flete y, en última instancia, al consumidor final. Hormuz mueve aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial; mientras Teherán mantenga la ambigüedad como instrumento de presión, la prima de riesgo seguirá incorporada al barril. La presencia naval occidental es condición necesaria, pero no suficiente: el libre tránsito requiere reglas claras y consecuencias ciertas para quien las viole.

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