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El Servicio Secreto perdió 102 llamadas de radio antes del disparo contra Trump en Butler

Un informe del Inspector General del DHS revela fallos sistémicos de comunicación, tecnología inoperante e inteligencia sin compartir que permitieron al atacante tomar posición en el techo sin ser neutralizado.
Foto: foxnews.com
viernes 3 de julio de 2026

Los números son contundentes. El Servicio Secreto de Estados Unidos no recibió ni una sola de las 102 transmisiones de radio que las fuerzas locales realizaron sobre Thomas Matthew Crooks mientras este se posicionaba en un techo durante el mitin de campaña del 13 de julio de 2024 en Butler, Pensilvania. Así lo concluye el informe de 64 páginas publicado este jueves por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

El documento es implacable en su diagnóstico: «El Servicio Secreto perdió múltiples oportunidades para detectar, prevenir e interrumpir el intento de asesinato de Crooks», afirma en su primera oración. La falla no fue de valentía ni de intención; fue estructural.

Los puestos de mando del Servicio Secreto y de las fuerzas locales operaban desde ubicaciones separadas por 257 metros, con conectividad de radio «intermitente y muy limitada». Mientras los agentes locales lanzaban alertas crecientes desde las 5:42 p.m., el Servicio Secreto solo recibió cinco llamadas telefónicas y tres mensajes de texto. Nunca se alertó al equipo de protección de Trump para retrasar el discurso o retirarlo del escenario.

A las 6:09 p.m., una unidad local llamó para advertir que había una persona sospechosa en el techo del complejo AGR. El supervisor de comunicaciones del Servicio Secreto, según el informe, delegó esa información a un operador de drones porque era un «momento ocupado» en las radios de la agencia. Ese operador, en lugar de preguntar a las autoridades locales dónde estaba el edificio, buscó su ubicación en Google. Crooks disparó mientras la búsqueda aún estaba en curso. La bala rozó la oreja de Trump, pasando a menos de una pulgada de su cráneo.

El informe agrega otra capa de ironía operativa: el propio Crooks, de 20 años, realizó un vuelo de reconocimiento con dron de casi nueve minutos sobre el área horas antes del ataque. El sistema antidron del Servicio Secreto estaba fuera de servicio. Fue operado por un único agente «con entrenamiento insuficiente» que no lo probó antes del evento, según el Inspector General.

El Servicio Secreto emitió un comunicado señalando que «concuerda» con las recomendaciones del informe y que «muchas de ellas ya fueron identificadas e implementadas como parte de los esfuerzos de reforma en curso».

El mercado ya votó sobre lo que significa este tipo de fallo institucional: cuando el Estado no puede garantizar la seguridad del más alto nivel, la señal que envía al resto del sistema es de fragilidad. Capital busca reglas claras, pero también estructuras que funcionen. Un Servicio Secreto con drones inoperantes y agentes buscando direcciones en Google no es una anomalía; es un síntoma de burocracia sin rendición de cuentas.

El informe del Inspector General es uno de varios en curso sobre el atentado. Según Breitbart News, el móvil de Crooks sigue siendo, en gran medida, un misterio para los investigadores.

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